Los hábitos de consumo en América Latina atraviesan una transformación que ha obligado a supermercados, fabricantes y plataformas digitales a replantear sus estrategias comerciales. Este año los compradores son más selectivos, distribuyen sus gastos entre diferentes establecimientos y exigen mayores beneficios por cada producto adquirido.

La inflación de los últimos años ha dejado consecuencias que van más allá del encarecimiento de los alimentos. Según un análisis de Deloitte, los consumidores han incorporado prácticas de ahorro y comparación que persisten incluso cuando disminuyen las presiones sobre los precios.

Las marcas económicas conquistan nuevos consumidores

Uno de los cambios más visibles es el avance de las marcas propias, comercializadas principalmente por supermercados y cadenas minoristas.

Los datos recopilados por Deloitte muestran que estas marcas crecieron un 14,2 % en valor durante 2025 en Latinoamérica, frente al 5,6 % registrado mundialmente.

Su expansión alcanza también a consumidores con mayores ingresos. Los hogares de niveles socioeconómicos altos destinaban aproximadamente el 9 % de su gasto a estos productos, una proporción superior a la registrada entre los sectores medios y bajos.

La tendencia plantea dificultades para las marcas tradicionales de precios intermedios, que enfrentan una competencia creciente sin ofrecer necesariamente ventajas suficientes para justificar su costo.

El comprador latinoamericano utiliza distintos establecimientos para satisfacer sus necesidades. Según los datos analizados por Deloitte, los hogares recurrieron, en promedio, a nueve canales comerciales diferentes durante 2026.

Los mayoristas han fortalecido su presencia en Brasil y Argentina, mientras las tiendas de descuento muestran avances significativos en México, Colombia y Ecuador.

Esta diversificación también beneficia al comercio electrónico, especialmente en productos de cuidado personal. Las plataformas digitales amplían sus servicios y mejoran sus capacidades logísticas para atraer compradores.

La competencia obliga a las empresas a ofrecer precios atractivos, disponibilidad y experiencias de compra más sencillas.

Salud y mascotas ganan espacio en los hábitos de consumo

Las preferencias alimentarias también están cambiando. Worldpanel señala que el 46 % de los hogares latinoamericanos manifestó su intención de reducir el consumo de azúcar. En Brasil, la penetración de productos bajos en azúcar o sin ella aumentó del 35 % en 2019 al 71 % en 2025.

La demanda de proteínas mantiene igualmente perspectivas favorables, mientras los alimentos para mascotas registraron aumentos del 9 % en valor y del 7 % en unidades durante el período analizado.

El envejecimiento poblacional y la expansión de hogares pequeños ayudan a explicar estas nuevas prioridades.

Otra transformación se desarrolla en el comercio digital. Los asistentes de inteligencia artificial comienzan a intervenir en la búsqueda de productos, la comparación de precios y las recomendaciones personalizadas.

Deloitte identifica incluso el surgimiento del comercio agéntico, mediante el cual determinados sistemas pueden ejecutar compras previamente autorizadas por los usuarios.

Aunque su adopción todavía es limitada, esta tecnología anticipa nuevas formas de competencia comercial.

Para las empresas latinoamericanas, el desafío consiste en responder a compradores que alternan entre ahorro y productos de mayor calidad, utilizan múltiples canales y están dispuestos a cambiar de marca cuando encuentran una alternativa más conveniente.