En un contexto de tasas altas, reformas estructurales y fuerte dinamismo inmobiliario, el mapa financiero de Medio Oriente y África vuelve a reordenarse. Para inversionistas internacionales y empresas que evalúan abrir una cuenta bancaria en el exterior como parte de su estrategia de diversificación, la evolución de los grandes bancos del Golfo e Israel ofrece señales claras sobre dónde se concentra hoy el poder financiero regional.

Los datos más recientes de S&P Global Market Intelligence muestran que, al cierre de 2025, las entidades de Emiratos Árabes Unidos e Israel lideraron el crecimiento en capitalización bursátil dentro de una muestra de 20 bancos relevantes de la región.

Emiratos, entre la rentabilidad, innovación islámica y respaldo estatal

El caso más llamativo fue el de Abu Dhabi Islamic Bank (ADIB), que escaló posiciones tras registrar un salto de 34% en su valor de mercado en apenas tres meses, hasta alcanzar 21.260 millones de dólares. La entidad no solo mostró fortaleza financiera —con un crecimiento interanual del beneficio neto del 18% en el primer trimestre y un retorno sobre capital promedio superior al 23%— sino que también innovó en el terreno de las finanzas islámicas.

Entre sus movimientos estratégicos figura una alianza con el desarrollador inmobiliario Binghatti Holding para ofrecer financiamiento Sharia a compradores de vivienda, así como el lanzamiento de una plataforma digital de sukuk que permite inversiones fraccionadas desde 1.000 dólares, muy por debajo de los tradicionales 200.000 dólares. Este giro democratiza el acceso a instrumentos islámicos y amplía la base de clientes minoristas.

No fue un caso aislado. First Abu Dhabi Bank (FAB), Emirates NBD, Abu Dhabi Commercial Bank y Dubai Islamic Bank también registraron crecimientos de doble dígito en capitalización, beneficiándose de reformas económicas y sociales que han reducido riesgos crediticios y fortalecido la confianza del mercado.

Sin embargo, el auge no está exento de vulnerabilidades. Las agencias de rating advierten que los bancos emiratíes siguen expuestos a eventuales tensiones geopolíticas y a la volatilidad de los precios del petróleo. En una región donde la estabilidad política y energética es determinante, ese riesgo sigue latente.

Israel, la resiliencia en medio del conflicto en Medio Oriente

A pesar de la guerra en Gaza y el notable aumento de tensiones con Irán, la banca israelí mantuvo el atractivo bursátil. Mizrahi Tefahot Bank ingresó por primera vez en el ranking tras elevar su capitalización un 31,9% en el último trimestre de 2025, hasta 16.890 millones de dólares. Bank Leumi y Bank Hapoalim también reportaron alzas superiores al 25%. La clave estuvo en la solidez estructural del sistema. El respaldo del gobierno de Netanyahu permitió sostener retornos sobre capital cercanos a máximos históricos —en torno al 15%—, con bajos niveles de préstamos improductivos. En términos prácticos, el mercado percibió que la banca israelí podía absorber el impacto del conflicto sin comprometer su rentabilidad.

Mientras, en Arabia Saudí, en la cima del ranking por valor de mercado permanecen dos poderosos bancos: Al Rajhi Bank, con 100.890 millones de dólares, y Saudi National Bank, con 57.270 millones. No obstante, el trimestre fue adverso para otras entidades del Reino.

Riyad Bank sufrió la mayor caída en capitalización dentro de la muestra, con un retroceso del 12,8%. Alinma Bank y Saudi Awwal Bank también registraron descensos de dos dígitos. El contraste sugiere que, aunque la economía saudí avanza con los megaproyectos de Vision 2030, el mercado discrimina cada vez más entre modelos de negocio y niveles de exposición sectorial.

El ranking de bancos en el Medio Oriente

Si se observa el tamaño por activos, Qatar National Bank encabeza la lista con más de 323.000 millones de dólares, seguido por First Abu Dhabi Bank y Saudi National Bank. Estas cifras reflejan una concentración significativa de poder financiero en el Golfo.

El auge responde a varios motores estructurales. Las altas tasas de interés han disparado los márgenes bancarios. El boom inmobiliario en Arabia Saudí y Emiratos exige financiamiento masivo. En África, la digitalización bancaria y la inversión extranjera directa impulsan la expansión de entidades como Standard Bank Group y National Bank of Egypt.

Además, la banca islámica ha ganado terreno como puente entre tradición y modernidad. Al Rajhi Bank, el mayor banco Sharia del mundo por activos, ha capitalizado el crecimiento del mercado hipotecario saudí y la transformación económica del Reino.

En conjunto, los 20 principales bancos del Medio Oriente e Israel sumaban, al cierre de 2025, una capitalización agregada de 643.480 millones de dólares. Se trata de una cifra que confirma el peso sistémico de la región en el tablero financiero global.

Para clientes corporativos e inversionistas privados, el mensaje es que Medio Oriente y África no solo viven un ciclo de beneficios récord, sino que están redefiniendo la arquitectura bancaria con innovación digital, finanzas islámicas más accesibles y expansión internacional.

La pregunta en 2026 no es si el crecimiento continuará, sino qué entidades sabrán gestionar mejor los riesgos externos —geopolíticos, energéticos y regulatorios— en un entorno donde el capital se mueve cada vez con mayor velocidad. En esa carrera, los bancos del Medio Oriente e Israel han tomado la delantera.