¿Por qué digo «ni sí ni no» cuando me preguntan si invertir en un apartamento nuevo en Cali es una buena decisión? Porque, sobre el papel, el mercado inmobiliario de la tercera ciudad más poblada de Colombia presenta cifras atractivas. En junio de 2026 se ha reportado una valorización anual superior al 8,5 % en algunas zonas de renovación urbana de Cali.

El mismo análisis señala que las ventas de vivienda No VIS (no vivienda social) aumentaron un 12 % frente al año anterior. Cuando hablamos de vivienda No VIS, nos referimos a inmuebles que no pertenecen a la categoría de vivienda de interés social, conocida como VIS.

Además, entre junio y septiembre de este año, el precio promedio de los apartamentos ofrecidos en arriendo aumentó un 8,9 %. En el caso de las casas, el incremento fue del 26,3 %. Entre julio y octubre, los créditos para vivienda No VIS en pesos se desembolsaron a una tasa promedio del 15,34 % EA (efectivo anual).

Si mirara solamente estas cifras, podría pensar que invertir en Cali es una buena decisión. Pero hay muchos peros. En mi experiencia, tanto la compra como el proceso de amueblar el apartamento se han convertido en una verdadera pesadilla.

Aquí te voy a hablar de una experiencia personal, por lo cual no se debe meter a todos en el mismo saco. Mi lista negra empieza con la constructora Las Galias por la compra de la vivienda y Homecenter para la compra de muebles y materiales. Ambas empresas se llevan el voto de 4 (de 1 a 10) para la calidad y 0 por atención al cliente.

He tenido buena experiencia con Ikea y Alkosto. Mala experiencia con la mano de obra que después del terremoto es escasa y es difícil encontrar personal calificado. Muchos trabajadores son venezolanos, venecos como los llaman en Colombia. Estos alardean ser profesionales, pero al final se ve que inventan y hacen daños.

Las Galias, constructora mediocre, pero en expansión

Constructora Las Galias es una empresa colombiana dedicada al desarrollo de proyectos inmobiliarios. Tiene presencia en ciudades como Bogotá, Cali, Manizales y Pereira, y una parte importante de su oferta corresponde a viviendas de interés social.

Según la revista Equipar, la empresa ha entregado más de 30.000 viviendas. Por su parte, el portal inmobiliario Zonario registraba 30 proyectos de la constructora en venta en octubre de 2026.

Sus dimensiones también se reflejan en su plantilla. De acuerdo con la plataforma financiera EMIS, Las Galias contaba con 694 empleados en 2026. Además, sus activos totales crecieron un 10,72 % durante 2025.

Sin embargo, las cifras de ese mismo año muestran otra cara de su actividad. Los ingresos operacionales disminuyeron un 23,7 % frente a 2024. A pesar de esa caída, la utilidad neta aumentó aproximadamente un 20,7 %.

El margen neto también mejoró. Según los cálculos realizados a partir de las cifras publicadas, pasó de cerca del 53,7 % en 2024 a aproximadamente el 85 % en 2025: un aumento de unos 31,3 puntos porcentuales.

En mi opinión, la reducción de ingresos merece atención, aunque por sí sola no demuestra que la empresa tenga problemas financieros. También sería importante conocer qué factores explican el aumento de la utilidad y cómo evolucionará su actividad en los próximos años.

Otro aspecto para considerar es su presencia en el mercado de vivienda de interés social. Los cambios en los subsidios y en la capacidad de compra de las familias pueden influir en la demanda de este tipo de proyectos.

Para quienes compramos una vivienda, estas cifras ayudan a entender la dimensión de la constructora. Sin embargo, también importa cómo cumple sus compromisos y cómo responde cuando un cliente encuentra problemas.

Sus salas de ventas están llenas de personal, pero para atender las quejas han creado un sistema «burro-crático» que no da respuestas. El número de Bogotá te deja esperando y gastando minutos, la sala de ventas dice que no es problema de ellos y afirman no tener teléfonos directos para quejarse.

Que te venden y que te entregan en los proyectos de Las Galias

Bueno, yo compré un apartamento en el proyecto Chipichape 6-35, aunque después de mi experiencia lo he rebautizado como «Chichipato 6-35». Para quienes no conocen la expresión, en Colombia «chichipato» se usa, entre otras cosas, para describir algo de poca calidad o que deja mucho que desear.

Obviamente los panfletos de preventa prometían un edificio de lujo, con servicios y muchas amenidades en 19 áreas sociales. Entre las instalaciones mencionadas figuran piscina con bar, jacuzzi, gimnasio, espacio de coworking, sports bar, lavandería, zona para mascotas y terrazas de yoga, lectura y BBQ.

Chipichape 6-35

Todo esto según Las Galias lo entregarán el próximo año, con la entrega de la segunda torre. Mientras tanto, las áreas entregadas dejan mucho a desear, son de cemento (ni pulido), hay goteras en los estacionamientos, pisos de los pasillos muy pobres e iluminación con tubos de neón. Nada que ver con lo que aparecía en los folletos.

Ya al entrar al edificio se ve la poca calidad. El portón es manual y los pobres empleados de seguridad deben abrirlo manualmente al entrar y salir de vehículos. Lo mismo pasa con la entrada peatonal. Del lobby a la entrada del edificio no hay ni un techo para guarecerse de la lluvia. Quiero especificar que en Cali se registran aproximadamente 130 a 160 días de lluvia al año.

La seguridad del edificio es inexistente: no hay cámaras, la cerca es de metal hueco fácil de cortar y no hay cerca eléctrica. Todo esto, por ejemplo, está presente en el edificio de al lado Chipichape Living, de la constructora Bolívar, pero no sabría decir si lo instalaron y pagaron los propietarios después de la entrega.

Las Galias dice, por medio del administrador nombrado por ellos, que luego los propietarios podrán hacer las mejoras. Pero ¡los apartamentos en obra gris los vendieron a 2 mil dólares al metro! Por ahora la administración mandó a rellenar a los extintores a costo de los propietarios. O sea que Las Galias los entregó vacíos.

Apartamentos con acabados pobres y de mal gusto

Las Galias presentó Chipichape 6-35 como una inversión en el norte de Cali, pensada para generar ingresos mediante alquileres de corta estancia. La publicidad combinaba la ubicación junto al centro comercial Chipichape con la promesa de numerosas zonas sociales y la posibilidad de recibir huéspedes.

Cuando me entregaron la unidad de vivienda quedé horrorizado. El piso tenía un fuerte desnivel, pero según Las Galias cumplía con las normas de Colombia. La parte eléctrica tenía cableado incompleto. La tubería de agua caliente estaba tapada.

La puerta ventana de al frente de los apartamentos es de aluminio color gris de los años ’90, tan finito que con un destornillador se abre.  Claro no pudo cablear porque dicen que las tuberías están tapadas, así que el edificio está sin internet, TV, teléfono. De mientras los propietarios están pagando mantenimiento.

Sin hablar del enchapado de la ducha, con azulejos de mala calidad, al igual de la taza, lavamanos y fregadero de la cocina. Todos los vecinos han tenido que pagar para removerlos y tirarlos a la basura. Todavía no he visto nadie que se los haya quedado. Ah, la puerta de la entrada tan mala que con un empujón se abre.

Toda la obra se ve tan mal diseñada, con materiales de poca calidad y sin tener en cuenta un mínimo de estética. Esto sí hay que decirlo: resistió muy bien al terremoto. ¡No he visto una sola grieta! Cierto es que, si el buen día se conoce desde la mañana ¿cómo será el edificio a la entrega de la segunda torre?

Las áreas de coworking, piscina, sauna, lavandería y otras ¿serán paredes vacías y luego los propietarios tendrán que comprar todo lo necesario para hacerlas funcionar? He pedido varias veces el pliego con las especificaciones y no me lo han entregado.

Obviamente la ley colombiana permite presentar quejas formales, pero esto lleva tiempo y el éxito es incierto. Si la constructora Las Galias ofreciera explicaciones y soluciones, obviamente todo sería más simple. Por ahora estoy recopilando pruebas y espero que este artículo sea útil a alguien que desea invertir en Colombia en un apartamento nuevo.

Quejas, reclamos y demandas, cómo proceder

En Colombia, quien tenga una queja contra una constructora debe presentar una reclamación directamente ante la empresa. Es importante explicar los hechos, solicitar una solución concreta y adjuntar las pruebas disponibles. También conviene conservar el número de radicación (así se llama en Colombia el número del reclamo) y una copia de la solicitud.

Cuando se trate de una relación de consumo, el artículo 58 de la Ley 1480 de 2011 establece que la empresa debe responder dentro de los quince días hábiles siguientes a la recepción del reclamo. Esta reclamación es, por regla general, un paso previo para presentar una demanda de protección al consumidor.

El comprador también puede presentar una denuncia ante la Superintendencia de Industria y Comercio, SIC, para que investigue posibles infracciones a las normas de protección al consumidor. Por ejemplo, puede denunciar diferencias entre la publicidad y lo entregado, defectos de construcción o problemas con las garantías.

La denuncia puede dar lugar a sanciones, pero no garantiza por sí sola una reparación individual. Otra opción es acudir a la dependencia de la alcaldía encargada de vigilar la construcción y la venta de vivienda. En Cali, esta función corresponde a la Oficina de Control a Construcciones.

Si una misma situación ha causado perjuicios a varios compradores, estos pueden estudiar la presentación de una acción de grupo ante la justicia civil. La Ley 472 de 1998 exige que exista un grupo de al menos veinte personas afectadas, aunque no todas tengan que firmar la demanda desde el principio.

El problema —y en este caso lo digo en calidad de abogado y no de periodista— es que una demanda es costosa y puede durar años. Por eso, las constructoras, que tienen abogados a sueldo, tienen todo para ganar. En mi opinión, conviene ejercer presión ante la SIC y la Alcaldía, aunque la falta de transparencia durante la compra dificulta la recopilación de pruebas.

Comprar vivienda nueva en Colombia siendo extranjero: entre trabas legales y laberintos burro-cráticos

El primer problema que enfrenta un extranjero al comprar una vivienda nueva en Colombia es cómo realizar el pago. Ningún banco quiere abrirte una cuenta si no tienes cédula de ciudadanía o de extranjería.

Y si solo quieres invertir o vacacionar en Colombia, ¿por qué deberías tener una cédula? Ninguna constructora acepta pagos desde el exterior, así que tuve que realizar el pago por medio de una fiduciaria y pagar comisiones.

La legislación colombiana permite que un extranjero no residente compre una vivienda y pueda solicitar la apertura de una cuenta bancaria. La propia Superintendencia Financiera reconoció esa posibilidad en el Concepto 2011041434-001 de 2011.

En materia de identificación, el artículo 2.2.1.11.4.7 del Decreto 1067 de 2015 distingue entre los extranjeros que deben registrarse ante Migración Colombia y quienes no están sujetos a esa obligación. Los primeros se identifican con la cédula de extranjería; los demás, con su pasaporte vigente. cancilleria.gov.co

Por tanto, un extranjero que visita Colombia y no está obligado a obtener cédula puede identificarse con su pasaporte. El decreto no establece que todos los compradores extranjeros deban hacerse residentes para adquirir un inmueble.

Además, el artículo 100 de la Constitución colombiana reconoce a los extranjeros los mismos derechos civiles que a los colombianos, con las limitaciones previstas por la Constitución y la ley. Por su parte, el Banco de la República ha confirmado que un no residente puede adquirir inmuebles en Colombia.

En teoría, la facultad de un banco de evaluar una solicitud tiene límites. La Superintendencia Financiera ha señalado que la negativa debe basarse en razones objetivas. En su Concepto 2017121469-001 de 2017 también abordó la posibilidad de sancionar un bloqueo financiero injustificado por razón de la nacionalidad.

La Corte Constitucional de Colombia ha recordado que el acceso a los servicios financieros debe evaluarse con criterios objetivos y razonables. En la sentencia T-113 de 2025 examinó una negativa basada en antecedentes penales y cuestionó la aplicación automática de políticas internas sin un análisis individual.

Ley y praxis, cómo vencer las negativas

En mi opinión, la dificultad surge cuando una política interna se convierte en una barrera automática para quien se identifica válidamente con pasaporte y puede acreditar el origen de sus fondos. Si además el banco afirma que la ley obliga a todos los extranjeros a presentar cédula, esa explicación merece ser cuestionada: la normativa migratoria contempla expresamente el uso del pasaporte.

Quien reciba una negativa puede pedir al banco una respuesta escrita y solicitar que precise si la exigencia de cédula se basa en una norma aplicable a su caso o en una política interna. Si la respuesta no resulta satisfactoria, puede presentar una queja ante el Defensor del Consumidor Financiero de la entidad o ante la Superintendencia Financiera.

Para la compra del apartamento también debe revisarse cómo ingresar y registrar el dinero. El Banco de la República considera inversión extranjera directa la adquisición de un inmueble por un no residente. Cuando se utilizan divisas para esa inversión, deben canalizarse por el mercado cambiario conforme a las reglas aplicables.

El registro de la inversión puede producirse al suministrar correctamente los datos de la operación al intermediario del mercado cambiario. Por eso, antes de transferir el dinero, conviene acordar con la constructora, la fiduciaria y el intermediario la forma de pago, identificar al inversionista y confirmar qué documentos y datos deben presentarse.

La contradicción para el comprador es evidente: Colombia permite la inversión de un no residente, pero el acceso práctico a los servicios necesarios para realizarla puede depender de procedimientos bancarios que no siempre parecen adaptados a ese perfil.

La falta de conocimiento de algunos empleados bancarios y la dificultad para comunicarse con alguien que tenga experiencia y capacidad de decisión son otros obstáculos que enfrentan los extranjeros al intentar abrir una cuenta. Si necesitas ayuda en Caporaso & Partners podemos asesorarte.

Esa diferencia entre la posibilidad legal y la experiencia en una sucursal merece una respuesta clara del banco y, cuando corresponda, una revisión de la autoridad financiera. Esto también hace perder tiempo y no todo el mundo tiene capacidad de ejercer sus derechos con presiones.

Homecenter: el gigante prepotente que vende promesas y entrega pesadillas

Si mi experiencia con la constructora Las Galias fue una pesadilla, comprar en Homecenter ha sido una auténtica película de terror. Tengo que precisar que la vivienda adquirida se sitúa a 500 metros de Homecenter de Cali norte.

Por esto pensé comprar la mayoría de los muebles allí. En Madecentro, otra empresa que ofrece muebles sobre medida, la espera es de mínimo 2 meses. Dicen que, en Cali, que cuenta 1.800 mil habitantes, tienen 2 carpinteros. ¡Si DOS! Así que caí del sartén a la brasa en Homecenter.

Compré 2 closet, 1 mueble bar, 1 mueble de cocina. Después de varios intentos porque todos los conductores de Homecenter no encontraban el edificio a 500 metros de su tienda, me hicieron la primera entrega. Un closet y el mueble bar llegaron dañados, así que me montaron 1 closet.

Hice la reclamación y tuve que esperar que vinieran a retirar los muebles dañados para luego reponerlos. En esto pasan los días y corren los gastos de hotel y pagar una persona para que pacientemente espere las entregas.

Después de 15 días me emiten el reembolso para 1 closet y el mueble bar porque, no había más en existencia. Yo había comprado dos closets iguales, para colocarlos en la misma pared. Así que rechacé el reembolso y empecé otro reclamo. Les intimo: o se llevan también al otro closet o me resuelven el problema.

A un mes de distancia todavía no me han resuelto los problemas. Me han vuelto a facturar muebles similares y la pesadilla continúa.  Ayer los montadores se fueron, el mueble de cocina se perdió nuevamente y no me puedo mudar.

La respuesta, todos los días es la misma: ¡mañana! ¿De qué semana y de qué mes?  Han intervenido en la disputa 3 gerentes, hice 4 radicados (reclamos) solo hoy, radicado 09215644, 09215657, 09215667 y 09183773. Todavía no me han resuelto nada.

Homecenter, pésima atención al cliente

Homecenter tiene muy poco personal de atención al público en relación con el número de clientes que recibe. Además, la mercancía está mal identificada y no siempre es fácil encontrar lo que uno busca o recibir información adecuada.

He visto a clientes quejarse por productos de mala calidad a quienes no les querían aceptar la devolución porque el artículo ya estaba abierto. Pero ¿cómo puede una persona comprobar la calidad de un producto si no lo abre?

Algunos departamentos funcionan peor que otros. En mi experiencia, el de electricidad es el peor de todos: la atención es pésima y cuesta encontrar a alguien que explique dónde está cada cosa o ayude a identificar el producto necesario.

Como muchos artículos son piezas pequeñas y no están claramente organizados por categorías, encontrar lo que uno busca puede convertirse en otra prueba de paciencia.

El departamento de devoluciones es, en mi experiencia, la base del iceberg. NO dan soluciones. Siempre hay que pedir que llamen al gerente. Cuando finalmente aparece, te dice que no te preocupes, que van a resolver el problema, y te entrega su número de teléfono.

Pero después deja de contestar. Puede pasar un día entero sin que atienda tus llamadas ni te devuelva la comunicación. Entonces no queda más remedio que regresar a la tienda y volver a presionar, con la esperanza de que aparezca el mismo gerente y no envíen a otro que desconoce el caso.

Tampoco parece haber una comunicación eficaz con los montadores y transportistas. Los servicios están tercerizados en pequeñas empresas y la coordinación entre ellas es deficiente. En algunos momentos, su actuación me hizo pensar que no tenían ganas de trabajar.

¿Cómo puede un transportista perderse a solo 500 metros de la tienda? Lo curioso es que esto solo me ocurrió con los conductores de Homecenter. Los de otras empresas que también me entregaron muebles a domicilio, como IKEA y Alkosto, encontraron la dirección sin problemas.

Homecenter, peor ranking para el personal

Los colombianos, en general, son muy amables y educados. En las otras tiendas que he mencionado antes me atendieron muy bien. Pero en Homecenter todo fue complicado y estuvo mal organizado desde el comienzo. En toda la tienda habré encontrado, como máximo, a tres personas dispuestas a ayudar.

Mi impresión es que el personal contratado para las entregas de Homecenter está menos preparado que el de cualquier otra tienda. Parece que, para mantener los precios bajos, la empresa sacrifica la calidad del servicio y, en algunos casos, la de los productos.

Sin embargo, los precios tampoco son siempre una ventaja. Algunos artículos me parecieron muy caros y los comparé con Amazon. Descubrí que, en ciertos casos, Homecenter los vendía por hasta tres veces el precio de Amazon, incluso teniendo en cuenta la entrega a Colombia.

En los casos que comparé, solo había que esperar un par de semanas para recibir los productos, sin impuestos ni cargos adicionales. Además, encontré mucha más variedad en Amazon que en Homecenter.

Entiendo que muchas personas compren en Homecenter porque necesitan el producto de inmediato y la tienda ofrece una amplia selección. Pero, si tengo tiempo para esperar, prefiero comprar en Amazon.

En otras plataformas, como Temu, la espera puede ser mucho más larga y llegar hasta dos meses. Es comprensible que nadie quiera esperar tanto. Aun así, después de mi experiencia, comprar en Homecenter me parece una auténtica historia de terror.

Si tengo que dar un consejo, diría: no compren en Homecenter o compren solo lo esencial. Revisen el producto en la tienda, pero nunca, jamás, pidan que se lo entreguen a domicilio.

Me olvidaba del calentador de agua: tardó tres semanas en llegar porque también se había perdido. El calentador, un Bosch de 500 dólares, se vende sin mangueras ni otras piezas esenciales, por lo que la instalación cuesta otros 200 dólares. Será una marca alemana, pero tiene precio suizo.

Volviendo a la pregunta ¿Invertir en inmuebles en Cali, Colombia?

Después de esta experiencia, si me preguntan si vale la pena invertir en Colombia, diría que sí, pero con muchas precauciones. Personalmente, preferiría comprar un apartamento usado, donde pueda comprobar la calidad de la construcción, las instalaciones y el estado real del edificio.

También buscaría un inmueble que ya tenga algunos muebles y electrodomésticos. Así podría instalarme desde el primer día y evitar parte de los problemas que viví con las compras, las entregas y los servicios de instalación.

Antes de comprar, revisaría con calma la ubicación, el funcionamiento de los ascensores, el suministro de agua, las zonas comunes y los gastos de administración. También hablaría con otros propietarios para conocer su experiencia con el edificio.

Si la intención es alquilar, creo que la rentabilidad puede ser buena, pero no basta con calcular cuánto se cobrará cada mes. Hay que descontar los gastos de administración, mantenimiento, reparaciones y los períodos en que el apartamento permanezca vacío.

Además, es fundamental estudiar los impuestos antes de tomar una decisión. La carga tributaria depende de la residencia fiscal del propietario y de las características de la inversión, por lo que conviene hacer los cálculos con un profesional.

Yo amo Colombia. Es un país vibrante, lleno de vida, con paisajes extraordinarios, una gastronomía que disfruto y personas amables que siempre me hacen sentir bienvenido. Mis críticas nacen de una experiencia concreta, no de una opinión negativa sobre el país o su gente.

En muchas otras tiendas y situaciones recibí una atención excelente. Colombia puede ofrecer buenas oportunidades, tanto para invertir como para disfrutar de una segunda vivienda.

Sin embargo, esta experiencia me enseñó que es indispensable informarse, revisar cada detalle y no confiar únicamente en lo que promete la publicidad. Volvería a invertir, sí, pero la próxima vez lo haría con más calma, solicitando más documentación y, sobre todo, con un apartamento listo para entrar y disfrutar.