La economía de Panamá mantiene una de las mayores tasas de crecimiento de América Latina y muy probablemente, al cierre de este año, el aumento del PIB duplicará al de la región. La recuperación se debe, entre otras causas, al dinamismo del comercio, el Canal de Panamá, la logística y el turismo. Sin embargo, también hay sombras, porque los resultados económicos contrastan con el deterioro de varios indicadores de calidad del empleo.
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) elevó su previsión de crecimiento para Panamá al 4,5 % en 2026, una décima por encima de su estimación anterior. Para 2027 anticipa una expansión idéntica.
Panamá se distancia del crecimiento de América Latina
Las perspectivas de Panamá contrastan con las dificultades de otras economías regionales. La Cepal prevé que América Latina y el Caribe desaceleren su crecimiento desde el 2,4 % registrado en 2025 hasta el 2 % en 2026, antes de recuperarse ligeramente al 2,5 % en 2027.
Dentro de Centroamérica, Panamá y El Salvador encabezan las previsiones, ambos con un crecimiento del 4,5 %. Les siguen República Dominicana, con un 4,4 %; Guatemala, con un 4,1 %; Nicaragua, con un 3,7 %, y Costa Rica y Honduras, con un 3,5 % cada uno.
La ventaja panameña también aparece en los indicadores de actividad económica. Según el Instituto Nacional de Estadística y Censo, el Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) creció un 7,36 % interanual en agosto, frente al 1,61 % del mismo mes de 2025.
Entre enero y agosto, el indicador acumuló una expansión del 6,07 %, confirmando una aceleración respecto al año anterior.
La estructura de la economía de Panamá explica buena parte de su comportamiento regional. El comercio mayorista y minorista registró avances, acompañado por mayores reexportaciones desde la Zona Libre de Colón.
El Canal de Panamá también contribuyó al crecimiento mediante el comportamiento favorable de los ingresos por peajes y del volumen de carga transportada. A ello se sumaron el movimiento portuario de contenedores y la actividad aérea.
El turismo fortaleció los resultados de hoteles y restaurantes, mientras la industria manufacturera, la ganadería, las exportaciones agrícolas y los servicios financieros mostraron avances.
Sin embargo, la construcción continúa debilitada, con menos permisos de edificación y una reducción en la producción de cemento y concreto. Esta situación plantea interrogantes sobre la evolución de la inversión y su capacidad para generar empleo.
El crecimiento de la economía de Panamá todavía no mejora suficientemente los salarios
El mercado laboral presenta una de las principales contradicciones de la economía panameña.
Aunque el desempleo disminuyó del 10,4 % al 8,5 % entre septiembre de 2025 y agosto de 2026, la proporción de trabajadores con ocupación plena cayó del 55,4 % al 46,2 %.
En el comercio, los empleados que trabajan al menos 40 horas semanales y reciben ingresos inferiores al salario mínimo aumentaron de 43.287 a 102.265. Una situación similar afecta a hoteles, restaurantes e industrias manufactureras.
Estos resultados evidencian que los sectores más dinámicos no necesariamente generan empleos mejor remunerados.
Las perspectivas favorables tampoco eliminan la exposición de Panamá a factores externos.
La Cepal advierte sobre tensiones geopolíticas, interrupciones logísticas, mayores costos energéticos y tasas de interés internacionales que pueden encarecer el crédito y limitar la inversión.
Para una economía vinculada estrechamente al comercio mundial, estas amenazas pueden afectar sus principales fuentes de crecimiento.
Panamá llega así a 2027 con una ventaja económica frente a buena parte de América Latina, pero también con el desafío interno de conseguir que la expansión de la producción se traduzca en empleos de mayor calidad y mejores ingresos para su población.
