La campaña presidencial en Perú ha tenido como uno de sus puntos centrales el debate sobre cómo reactivar una economía estancada y poner fin al caos político que existe en ese país sudamericano. En ese escenario, seis nombres concentran las opciones reales de llegar al poder, en las elecciones del venidero 12 de abril. Sus propuestas económicas revelan no solo diferencias técnicas, sino visiones opuestas sobre el rol del Estado y el mercado.

Keiko Fujimori, más disciplina fiscal y desregulación para atraer inversión

La candidata de Fuerza Popular apuesta por un modelo clásico de estabilidad macroeconómica con fuerte protagonismo del sector privado.

Su propuesta gira en torno a reducir el déficit fiscal al 1% del PBI, eliminar gastos innecesarios del Estado y ampliar la base tributaria sin aumentar impuestos a los contribuyentes formales. Pero el eje central está en la desregulación. Fujimori propone eliminar cientos de trámites, digitalizar la administración pública y reducir los tiempos de inversión.

Fujimori plantea que el crecimiento vendrá de la inversión privada, especialmente en minería, energía, agricultura y turismo. Su meta es atraer miles de millones de dólares adicionales cada año y generar cientos de miles de empleos formales.

Rafael López Aliaga, un Estado mínimo y shock industrial en Perú

El líder de Renovación Popular lleva esa lógica más lejos. Su propuesta combina reducción del Estado, simplificación tributaria y una fuerte apuesta por la industrialización.

Plantea unificar regímenes fiscales, reducir impuestos como el IGV y eliminar exoneraciones ineficientes, todo con el objetivo de facilitar la formalización. A la vez, propone incentivos agresivos para la inversión privada, zonas francas y un programa masivo de infraestructura.

Su meta es crear dos millones de empleos a partir de la modernización industrial y el impulso a las pequeñas y medianas empresas. En su modelo, el Estado debe ser más pequeño, pero más eficaz y descentralizado.

Carlos Álvarez, más estabilidad macro y Perú como estado digital

El candidato de País para Todos intenta ubicarse en una posición intermedia, combinando disciplina fiscal con modernización institucional.

Su propuesta incluye mantener el déficit bajo control, aumentar progresivamente la presión tributaria mediante mejor recaudación, no con más impuestos, y eliminar exoneraciones ineficientes. Pero su apuesta distintiva es el Estado digital, para el que propone una administración completamente interoperable que reduzca trámites, corrupción y costos.

Álvarez también plantea facilitar la inversión privada mediante simplificación administrativa y priorizar el acceso al crédito para pequeñas empresas y hogares.

Roberto Sánchez, más Estado, impuestos y un cambio de modelo

El candidato de Juntos por el Perú representa la ruptura más clara con el modelo económico actual.

Su propuesta parte de una crítica directa al esquema primario-exportador. Plantea una economía mixta en la que el Estado recupere control sobre sectores estratégicos, impulse la industrialización y aumente significativamente la presión tributaria, especialmente sobre grandes empresas y fortunas.

Sánchez propone nacionalización parcial de recursos, inversión masiva en ciencia y tecnología y fortalecimiento de la agricultura familiar. También contempla mecanismos de control de precios en contextos de crisis y una expansión del gasto público en áreas clave.

Alfonso López Chau, crecimiento con enfoque territorial

Desde Ahora Nación, López Chau plantea un modelo que combina estabilidad macroeconómica con descentralización real.

Su propuesta incluye mantener el déficit bajo control y la deuda pública en niveles sostenibles, pero con una política industrial activa enfocada en regiones. Busca impulsar cadenas de valor locales, fortalecer la agroindustria y mejorar el acceso al crédito.

El crecimiento, en su visión, debe ser territorialmente equilibrado, con inversión en infraestructura hídrica, energía y conectividad para cerrar brechas históricas.

Mientras, el candidato Ricardo Belmont, de Obras, propone una economía social de mercado centrada en el desarrollo local.

Su estrategia prioriza infraestructura básica, pasando por caminos, electrificación, saneamiento, como base para la producción. También plantea centros de acopio para generar valor agregado en territorios y una plataforma digital que permita a los ciudadanos supervisar el uso de los recursos públicos.

Belmont defiende la inversión privada, pero con un Estado que regule, supervise y combata prácticas monopólicas, apostando por una formalización desde lo local.

Un mismo diagnóstico, soluciones opuestas

Aunque todos los candidatos coinciden en los problemas —informalidad, baja productividad, falta de inversión—, las soluciones divergen profundamente.

Fujimori y López Aliaga apuestan por liberar al mercado y reducir el peso del Estado. Álvarez y López Chau buscan modernizar sin romper el equilibrio macroeconómico. Sánchez propone una transformación estructural del modelo. Belmont, en cambio, pone el foco en el territorio y la economía local.

La elección, en realidad, no es solo entre candidatos. Es entre modelos económicos distintos, unos que proponen continuidad, otros ajustes y, los menos, un cambio profundo. Y esa decisión definirá no solo el crecimiento del Perú, sino quién se beneficia de él.