En unas elecciones en Honduras marcadas por la incertidumbre, los candidatos han convertido la economía en el eje central de su oferta política. No es casual: el país llega al 30 de noviembre con un crecimiento moderado, una inflación cercana al 5%, una deuda pública que supera los 18.000 millones de dólares y más del 60% de la población en pobreza. Es un paisaje económico frágil, donde la informalidad laboral y la dependencia de remesas condicionan cualquier proyecto de futuro.
Frente a ese escenario, los tres nombres con mayor opción —Rixi Moncada, Nasry Asfura y Salvador Nasralla— han desplegado visiones económicas profundamente distintas. Si algo dejan claro estas elecciones en Honduras es que no se discute solo quién gobernará, sino desde qué modelo se intentará reconstruir el país.
Rixi Moncada, la economía como redistribución y “democratización”
La candidata de Libre llega a estas elecciones en Honduras con un mensaje contundente: el modelo económico actual beneficia a pocos y castiga a muchos. Su objetivo, insiste, es “democratizar la economía”, una frase que en su programa se traduce en reformas concretas y rupturistas.
Moncada afirma que “los ricos y los grupos de poder no pagan impuestos” y propone una Ley de Justicia Tributaria diseñada para que los sectores de mayores ingresos aporten más al Estado. También plantea eliminar exoneraciones y privilegios corporativos, una medida que, según su narrativa, permitiría financiar educación, salud y megaproyectos energéticos.
Crédito para producir y un Estado activo
Pero su promesa más repetida es desmontar la Central de Riesgo Financiero, porque —dice— funciona como una lista negra que excluye del crédito a miles de hondureños. Su plan es simples es otorgar créditos a menos del 5% para pequeños productores, mujeres emprendedoras y jóvenes. En un país donde emprender suele implicar endeudarse a tasas prohibitivas, Moncada quiere que el Estado se convierta en promotor directo del acceso al financiamiento.
Su visión incorpora además empresas públicas estratégicas, desde una petrolera estatal hasta infraestructura hidroeléctrica y hospitalaria. Para la candidata, el Estado debe ser protagonista no solo en la regulación, sino en la producción.
Nasry Asfura, libre mercado, infraestructura y orden fiscal
En estas elecciones en Honduras, el candidato del Partido Nacional defiende una narrativa distinta: la recuperación del país pasa por la inversión, la infraestructura y la disciplina institucional. Su apuesta es pragmática y empresarial, fiel a su trayectoria.
Asfura promete una transformación física que incluye pavimentar 5.000 kilómetros de carreteras y construir 550.000 viviendas de interés social en diez años. Ningún otro candidato plantea una inversión en infraestructura de tal magnitud. En su visión, estas obras crearían empleo, impulsarían la competitividad y dinamizarían la economía desde el sector construcción.
Energía y agroindustria como motores
El candidato azul también coloca a la energía en el centro del debate económico. Su propuesta incluye modernizar la ENEE, instalar medidores inteligentes, combatir el fraude eléctrico y expandir la generación renovable. El sistema eléctrico, sostiene, es hoy uno de los mayores frenos para la inversión.
Además, reconoce el peso del campo. La agroindustria aporta hasta el 40% del empleo nacional. Su plan propone tecnificación agrícola, crédito, sistemas de riego y cadenas agroindustriales más eficientes para reducir el déficit alimentario del país.
Su mensaje es que sin inversión privada y sin reglas predecibles, Honduras no crecerá.
Salvador Nasralla, productividad, empleo formal y alivio de costos
El candidato liberal llega a estas elecciones en Honduras con una lectura cruda. Propone producir en el país es caro, lento y arriesgado. Y mientras no se reduzcan los costos estructurales, no habrá empleo formal.
Nasralla propone reducir costos logísticos y regulatorios, estabilizar la política monetaria, ampliar deducciones del impuesto sobre la renta y racionalizar el gasto público. Esta combinación, afirma, permitiría que las pequeñas y medianas empresas respiren y crezcan.
Impulso a las mipymes y al campo
Su programa incluye una ventanilla virtual para crear microempresas en menos de 72 horas, créditos iniciales con garantías flexibles, educación financiera y un plan masivo de compras públicas para que las mipymes accedan a mercados estatales.
En el área rural, propone aumentar la producción de granos básicos mediante crédito, riego, acopio y tecnificación. Para él, la seguridad alimentaria es un pilar económico y un requisito para reducir la dependencia de importaciones.
También apuesta por infraestructura de gran escala, como un canal seco interoceánico, que integraría comercialmente al país con la región.
Elecciones en Honduras, tres modelos y una misma urgencia
Las elecciones en Honduras de 2025 no solo decidirán quién ocupará la silla presidencial. Decidirán si el país camina hacia una economía más estatal y redistributiva, hacia un esquema de libre mercado e infraestructura intensiva, o hacia un modelo híbrido que combine eficiencia regulatoria, inversión productiva y apoyo a las mipymes.
Lo que está en juego es la arquitectura económica de la próxima década. Y, en un país donde la pobreza es mayoría y el empleo formal es minoría, el resultado no será solo político: será profundamente social.
