El sueño de un retiro tranquilo y seguro se desvanece para millones de personas en todo el mundo. El sistema de pensiones, tal como lo conocemos en numerosas naciones, se tambalea bajo el peso de una estructura insostenible que algunos expertos califican como el mayor esquema Ponzi de la historia.

Lo que alguna vez fue un pilar de estabilidad social se ha convertido en una bomba de tiempo financiera que amenaza con dejar a generaciones enteras sin red de seguridad. ¿Cómo llegamos aquí y qué podemos hacer al respecto?

Sistema de pensiones, una estructura insostenible

La ONU estima que, para 2050, la población mayor de 65 años se duplicará, alcanzando los 1.500 millones de personas. En países como Japón, Italia y Corea del Sur, la proporción de jubilados ya supera con creces a la de trabajadores activos.

Según el Foro Económico Mundial, el déficit global de ahorro para pensiones podría llegar a 400 billones de dólares en las próximas tres décadas, una cifra que quintuplica el PIB mundial actual. Este desequilibrio demográfico no es exclusivo de las naciones ricas; economías emergentes como China e India también enfrentan el mismo desafío a medida que sus poblaciones envejecen rápidamente.

Un sistema que no invierte en el futuro

En muchos países, los sistemas de pensiones operan bajo un modelo de reparto: las cotizaciones de los trabajadores actuales pagan las jubilaciones de hoy, sin acumular reservas ni generar rendimientos. Este diseño, que funcionó cuando había más jóvenes que ancianos, se desmorona ante la realidad actual.

La OCDE señala que, en Europa y América Latina, los fondos de pensiones públicos rara vez se invierten en activos productivos, a diferencia de modelos como el de Noruega, cuyo fondo soberano generó 195.000 millones de euros en 2023 gracias a una gestión activa en mercados globales.

Las consecuencias de la inacción

Para mantener a flote estos sistemas de pensiones, los gobiernos recurren a deuda pública o aumentan los impuestos. En Estados Unidos, el déficit de los planes de pensiones estatales supera los 1,4 billones de dólares, según el Equable Institute. En Europa, la deuda podría alcanzar el 182% del PIB para 2050 si no hay reformas, advierte la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal. Esta carga recae sobre los trabajadores actuales, quienes ven cómo sus ingresos se erosionan para financiar un sistema que podría no estar ahí cuando ellos lo necesiten.

Desigualdad y vulnerabilidad del sistema de pensiones

La crisis no afecta a todos por igual. Las mujeres, con balances de jubilación 30-40% menores que los hombres debido a brechas salariales y mayor esperanza de vida, son especialmente vulnerables, según el WEF. En países en desarrollo, donde los sistemas de pensiones son débiles o inexistentes, millones dependen de redes familiares que también se debilitan con la urbanización y la migración.

Países como Singapur y Chile ofrecen lecciones valiosas. Singapur combina contribuciones obligatorias con inversión individual, asegurando ingresos de por vida a través de su sistema CPF Life. Chile, con su modelo de capitalización, ha logrado acumular activos, aunque enfrenta críticas por desigualdades en los pagos. Estos enfoques contrastan con sistemas de reparto puro y muestran que invertir las cotizaciones puede ser clave para la sostenibilidad.

Reforma o reinvención

Una reforma estructural es urgente pero políticamente arriesgada. Aumentar la edad de jubilación, como intentó Francia en 2023 generando protestas masivas, es una opción impopular pero necesaria ante el aumento de la esperanza de vida. La OCDE sugiere que un retiro a los 70 años debería ser la norma en países donde la longevidad supera los 100 años. Sin embargo, los gobiernos temen el rechazo electoral y optan por soluciones temporales que solo posponen el colapso.

El poder del individuo

Ante la inacción estatal, la responsabilidad recae cada vez más en los ciudadanos. Ahorrar e invertir privadamente se presenta como una salida viable. Por ejemplo, con un ingreso mensual de 2.000 dólares, ahorrar 500 dólares al mes a un 7% anual podría generar más de 600.000 dólares en 30 años, según cálculos básicos. Herramientas como fondos indexados o planes de contribución definida democratizan esta posibilidad, aunque requieren educación financiera que aún falta en muchas sociedades.

Un llamado a la acción sobre el sistema de pensiones

La crisis de las pensiones no es un problema futuro; está aquí, creciendo silenciosamente. Ignorarla significa condenar a millones a la precariedad en sus últimos años. Los gobiernos deben liderar con reformas valientes, pero los individuos no pueden esperar. Construir un futuro seguro exige un esfuerzo colectivo e individual hoy. ¿Seguiremos confiando en promesas rotas o tomaremos el control? El reloj no se detiene.