Corona Banca Universal no es un banco y no tiene licencia para operar en Panamá. Así lo confirmó de manera oficial la Superintendencia de Bancos del país, que decidió alertar públicamente ante la utilización indebida de una denominación reservada por ley a entidades plenamente reguladas.

El caso no es menor. Panamá es uno de los centros financieros más vigilados de América Latina, precisamente porque su estabilidad depende de reglas claras, supervisión estricta y transparencia. Cualquier entidad que se presente como banco sin estar autorizada socava esa arquitectura de confianza.

Fuera de la ley bancaria

Según el pronunciamiento oficial, Corona Banca Universal no está regulada ni supervisada por la Superintendencia. Nunca ha contado con una licencia bancaria, ni en el presente ni en el pasado, para ejercer actividades de banca en o desde la República de Panamá, como exige la legislación vigente.

Este detalle es crucial. La Ley Bancaria panameña establece que solo las entidades autorizadas pueden captar recursos del público, aceptar depósitos o realizar operaciones típicas del negocio bancario. Corona Banca Universal no cumple con ninguno de esos requisitos y, por tanto, no puede operar legalmente como banco en el país.

La Superintendencia fue explícita en que Corona Banca Universal no está autorizada a utilizar la palabra “banco” ni sus derivados. En el ámbito financiero, ese término no es decorativo ni comercial; implica supervisión, respaldo institucional y cumplimiento de normas prudenciales.

Utilizarlo sin licencia induce a error, crea una falsa percepción de seguridad y puede llevar a personas y empresas a confiar su dinero a una entidad que no ofrece ninguna de las garantías del sistema bancario formal. Es, en esencia, una práctica engañosa con potenciales consecuencias patrimoniales graves.

Captación de fondos, una línea roja de Corona Banca Universal

La advertencia del regulador también subraya que Corona Banca Universal no está autorizada a captar recursos del público, ni directa ni indirectamente, bajo ninguna modalidad. Esto incluye depósitos, inversiones, esquemas financieros o cualquier mecanismo que implique recibir dinero con promesas implícitas o explícitas de custodia, rentabilidad o intermediación.

En un entorno donde proliferan supuestas plataformas financieras internacionales y “bancos digitales” sin domicilio claro, esta precisión resulta especialmente relevante. No toda entidad con presencia en internet o discurso financiero sofisticado forma parte del sistema bancario.

Otro elemento que refuerza las dudas es la información sobre su supuesta ubicación física. Corona Banca Universal afirma en su sitio web que mantiene oficinas en el BICSA Financial Center, uno de los edificios corporativos más emblemáticos del sector financiero panameño.

Sin embargo, la Superintendencia indicó que esa afirmación no concuerda con los locales que realmente operan en el edificio. En el mundo bancario, la transparencia sobre la sede, la estructura operativa y la presencia física es un estándar básico. Cuando estos datos no coinciden con la realidad verificable, la señal de alerta es inmediata.

El caso de Corona Banca Universal expone una práctica que se repite en distintos mercados como son entidades que adoptan lenguaje bancario, estética corporativa y ubicaciones prestigiosas para proyectar legitimidad sin contar con respaldo legal.

La lección es clara. Antes de confiar fondos, verificar la licencia bancaria es una obligación básica, no una formalidad. En Panamá, esa información es pública y accesible. Ignorarla implica asumir riesgos que la propia autoridad ya ha señalado con claridad.