Durante los últimos años, México importó más carne de la que su mercado podía absorber sin consecuencias. La decisión de poner límites a la carne brasileña ahora no surge de un giro ideológico ni de un conflicto bilateral, sino de una corrección económica. El crecimiento fue rápido, intenso y poco regulado.

Entre 2018 y 2024, el consumo total de carne en México aumentó 18.9 por ciento. En ese mismo periodo, las importaciones crecieron 32.7 por ciento. Esa diferencia es clave. Significa que el mercado interno no explicó por sí solo el salto importador. Hubo un factor externo que lo aceleró.

Ese factor fue el Paquete contra la Inflación y la Carestía (PACIC). A partir de 2022, México eliminó aranceles a varias proteínas animales para contener precios. La medida funcionó en el corto plazo. La carne brasileña entró más barata y ayudó a frenar la inflación alimentaria. Pero también abrió la puerta a un aumento de volúmenes sin límites claros.

Cómo Brasil pasó a ser un proveedor clave

Brasil aprovechó mejor que nadie ese escenario. Aunque no tiene un tratado de libre comercio con México, logró posicionarse como uno de sus principales proveedores de carne. En 2024, México importó cerca de 291 mil toneladas de carne brasileña, un volumen que le permitió superar a Canadá, país con el que sí existe un acuerdo comercial.

En carne de cerdo, el crecimiento fue aún más visible. Brasil aumentó más de 70 por ciento sus ventas a México en un solo año. En términos absolutos, colocó más de 74 mil toneladas, con un valor superior a los mil millones de dólares. En carne de res, las importaciones superaron las 120 mil toneladas hacia finales de 2025.

El elemento decisivo fue el costo. Antes del PACIC, algunos productos cárnicos enfrentaban aranceles de hasta 75 por ciento. Con el arancel cero, la carne brasileña se volvió altamente competitiva frente a proveedores tradicionales.

Qué tipo de carne brasileña llegó y para qué se usó

No toda la carne brasileña compitió directamente con la producción mexicana. La mayor parte se destinó a la industria de procesamiento. Carne bovina magra para hamburguesas y embutidos. Pechuga de pollo estandarizada para alimentos empanizados, cocidos y listos para consumo.

Este detalle es central para entender la relación. México utilizó la carne brasileña como insumo industrial y reservó su producción para la exportación, principalmente hacia Estados Unidos. Desde la lógica de costos, fue una estrategia eficiente.

El problema apareció cuando los volúmenes crecieron más rápido que la capacidad de ajuste del mercado interno. La importación dejó de ser complementaria y comenzó a influir en precios, planeación productiva y decisiones de inversión ganadera.

El escenario se volvió crítico cuando coincidieron dos fenómenos. Por un lado, las importaciones seguían altas. Por otro, México enfrentó el cierre temporal de exportaciones de ganado en pie hacia Estados Unidos por razones sanitarias. Más de 1.18 millones de cabezas que normalmente salían del país se quedaron en el mercado interno.

Eso generó una sobreoferta inmediata. Los precios se presionaron a la baja y los márgenes se redujeron, sobre todo para pequeños y medianos productores. A la vez, los costos sanitarios y logísticos aumentaron. Cerca del 35 por ciento del hato nacional debe ser inspeccionado animal por animal para su movilización, un gasto que no enfrentan los importadores.

Por qué México impuso cupos a la carne brasileña

En ese contexto, el gobierno decidió intervenir. Ahora fijó cupos de 70 mil toneladas para carne brasileña de res y 51 mil toneladas para carne de cerdo. Lo que supere esos volúmenes pagará arancel.

No es un cierre del mercado. Es un intento de ordenar el comercio. México reconoce que necesita importar carne brasileña, pero busca que ese flujo no desplace producción nacional ni genere dependencia excesiva.

La relación con Brasil continúa, pero entra en una fase distinta. Menos excepcionalidad, más control. La carne deja de ser solo una herramienta antiinflacionaria y vuelve a ser un sector estratégico de la economía agroalimentaria.