El mundo financiero enfrenta una tormenta económica enorme, ante la decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de abrir una guerra arancelaria masiva. Desde un gravamen global del 10% hasta un castigo del 34% a China y un 20% a la Unión Europea, las medidas ya en vigor han puesto en jaque a mercados, empresas y gobiernos. Lo que Trump celebra como un impulso a la economía de Estados Unidos, otros lo ven como una bomba de tiempo para el comercio internacional.
Un golpe millonario a Wall Street
El impacto en los mercados bursátiles de la guerra arancelaria ha sido inmediato y devastador. En apenas dos días, Wall Street ha perdido más de 9,6 billones de dólares desde que Trump asumió el poder, según estimaciones de analistas financieros. Los principales índices han caído en picada: el Nasdaq, hogar de gigantes tecnológicos, se desplomó un 5,97%, mientras que el Dow Jones cedió un 3,98% y el S&P 500, considerado el termómetro más fiel del mercado, perdió cerca de 2 billones. La volatilidad, medida por el índice VIX, se disparó un 39%, evocando recuerdos de crisis pasadas como la de 2020.
Las grandes corporaciones no han escapado al vendaval. Empresas como Alphabet, Microsoft y Tesla han visto evaporarse decenas de miles de millones de dólares en valor de mercado. Incluso figuras cercanas a Trump, como Elon Musk, han sentido el golpe, con pérdidas personales que rondan los 11 millones de dólares. La ironía no pasa desapercibida: el magnate que asesora al presidente también sufre las consecuencias de su política.
China contraataca y el mundo responde a la guerra arancelaria
La respuesta de China no se hizo esperar. Pekín anunció aranceles del 34% a productos estadounidenses, restringió exportaciones de tierras raras esenciales para la tecnología y llevó el caso a la Organización Mundial del Comercio. Además, suspendió importaciones agrícolas clave, como sorgo y pollo, golpeando directamente a los productores rurales de Estados Unidos. Este contraataque ha intensificado una guerra comercial que amenaza con fracturar aún más la economía global.
El efecto dominó se ha sentido más allá del Pacífico. Las bolsas europeas y asiáticas registraron caídas superiores al 3%, mientras líderes mundiales intentan contener el pánico. Kristalina Georgieva, directora del Fondo Monetario Internacional, advirtió que estas tensiones representan un “peligro crítico” para el crecimiento económico, urgiendo a una solución dialogada que parece lejana.
Guerra arancelaria, una decisión al borde del abismo
Sorprendentemente, la estrategia arancelaria de Trump fue una decisión de última hora, tomada apenas tres horas antes de su anuncio el pasado miércoles. Fuentes cercanas al proceso revelan que el presidente optó por una fórmula basada en el déficit comercial y las exportaciones de cada país, ignorando las advertencias de sus propios legisladores republicanos. Con asesores como Peter Navarro a su lado, Trump parece decidido a dejar un legado proteccionista, cueste lo que cueste.
En redes sociales, el presidente defiende su jugada con bravuconería: “Solo los débiles caerán”, escribió, mientras celebraba la entrada en vigor del arancel global. Sin embargo, los inversores no comparten su optimismo. El temor a una inflación galopante y a un crecimiento estancado ha desatado una venta masiva de acciones, marcando los peores días bursátiles desde la pandemia.
Europa y España en la encrucijada
En Europa, la reacción oscila entre la cautela y la preparación para represalias. Italia aboga por una “desescalada pragmática”, mientras regiones españolas como Castilla y León y Valencia convocan reuniones urgentes para proteger sectores vulnerables como el agroalimentario y el automotriz. En el ámbito político, el PP critica la pasividad del gobierno de Sánchez, mientras Vox mantiene su respaldo ideológico a Trump, a pesar del daño económico.
A medida que los aranceles adicionales del 34% a China y 20% a la UE se avecinan, el mundo contiene el aliento. La calma proyectada por Xi Jinping, plantando árboles mientras Pekín planea rutas comerciales alternativas, contrasta con la actitud desafiante de Trump. ¿Podrán las superpotencias evitar un colapso mayor en esta guerra arancelaria? Por ahora, la economía global pende de un hilo, atrapada en una batalla de titanes donde nadie parece dispuesto a ceder.