El sistema bancario de Panamá atraviesa una fase de consolidación que contrasta con la volatilidad financiera observada en otros mercados de la región. Tras el impacto de la pandemia, la banca panameña ha logrado recuperar ritmo, estabilidad y credibilidad, apoyada en un crecimiento sostenido de activos, una expansión ordenada del crédito y un entorno regulatorio que busca alinearse con los estándares internacionales.
El Centro Bancario Internacional (CBI) mantiene un crecimiento interanual cercano al 6 %. Esta es una cifra relevante para un sistema que prioriza prudencia antes que expansión acelerada. Esa evolución se produce en paralelo a una recuperación gradual de la economía panameña, lo que refuerza el vínculo entre banca y actividad productiva, uno de los pilares históricos del modelo financiero del país.
Escala bancaria y concentración eficiente
En 2026, cinco bancos en Panamá superan la barrera de los US$10.000 millones en activos: Banco General y Banco Nacional de Panamá encabezan, seguidos por BAC International Bank, BLADEX y Banistmo.
Esta concentración no ha limitado la competencia. Por el contrario, ha permitido que las entidades con mayor escala absorban riesgos, mantengan liquidez suficiente y sostengan el flujo de crédito incluso en escenarios adversos. El resultado es un sistema menos expuesto a sobresaltos coyunturales y más enfocado en relaciones de largo plazo con empresas y clientes institucionales.
El crédito bancario supera ya los US$95.000 millones, con un crecimiento anual superior al 9 %. Un dato clave es el destino de esos préstamos, ya que alrededor del 80 % se orienta a sectores productivos, lo que confirma que la banca panameña sigue funcionando como engranaje del aparato económico y no solo como intermediaria financiera pasiva.
Este entorno resulta especialmente atractivo para quienes evalúan abrir una cuenta de inversión en Panamá, ya que un sistema bancario dinámico y bien capitalizado suele traducirse en mayor variedad de instrumentos, mejor acceso a financiamiento y estructuras más eficientes para la gestión patrimonial.
El crecimiento de los depósitos es otro de los indicadores que explican la estabilidad del sistema. Con un volumen que supera los US$100.000 millones, la banca panameña muestra una base sólida de fondeo, reforzada por el aumento de depósitos externos en los últimos años. Esta tendencia refleja confianza, pero también una mayor integración de Panamá en los flujos financieros regionales e internacionales.
En términos de resultados, las utilidades netas del sistema se aproximan a los US$3.000 millones anuales. Varias entidades han registrado incrementos de doble dígito en sus ganancias, apoyadas en una mejora progresiva de los indicadores de morosidad tras el período de estrés provocado por la pandemia.
Las proyecciones de S&P Global Ratings apuntan a un escenario de crecimiento moderado para los próximos dos años, con retornos sobre activos cercanos al 1,8 % y niveles de rentabilidad superiores al promedio regional. El mensaje es que la banca panameña no apuesta por un crecimiento agresivo, sino por estabilidad y previsibilidad.
Reputación, cumplimiento y oportunidades para el hub bancario
Uno de los cambios más relevantes para el sector financiero ha sido la mejora del posicionamiento internacional de Panamá en materia de prevención de lavado de activos y financiamiento del terrorismo. Este avance reduce barreras operativas para los bancos. Además, mejora la percepción de la plaza entre corresponsales, inversionistas y reguladores extranjeros.
Sin embargo, el nuevo contexto también eleva el nivel de exigencia. Los procesos de debida diligencia son más estrictos y la tolerancia al error es menor. En ese escenario, el acompañamiento legal especializado se vuelve esencial. De ahí la importancia de consultar con un abogado especializado, como Giovanni Caporaso, especialmente para quienes buscan estructurar operaciones bancarias o de inversión alineadas con las normas vigentes.
Lo mismo ocurre con quienes analizan alternativas internacionales como abrir cuenta bancaria offshore a distancia en Panamá. La posibilidad existe, pero exige comprensión clara de los requisitos regulatorios, la documentación necesaria y el nuevo estándar de transparencia que la plaza bancaria panameña intenta consolidar.
Panamá no está apostando por el secretismo ni por atajos financieros. Su estrategia es construir un hub bancario confiable, competitivo y alineado con las reglas del juego global. Para inversionistas, empresas y clientes internacionales, ese enfoque convierte a la plaza panameña en una opción cada vez más relevante dentro del mapa financiero regional.
