La agrivoltaica es un modelo que permite utilizar una misma superficie para desarrollar actividades agrícolas o ganaderas y, al mismo tiempo, generar electricidad mediante paneles solares. Su objetivo principal es evitar que la expansión de la energía fotovoltaica desplace por completo la producción tradicional del campo.
Este sistema no consiste simplemente en instalar placas solares dentro de una finca. Cada proyecto debe adaptarse al tipo de cultivo, las características del suelo, el clima, la disponibilidad de agua y las labores agrícolas previstas. La altura de los paneles, la distancia entre las estructuras y su orientación influyen directamente en la cantidad de luz que reciben las plantas y en el espacio disponible para trabajar.
Cómo funciona la agrivoltaica
Los paneles solares crean zonas de sombra parcial que modifican las condiciones del terreno. Esa cobertura puede reducir la temperatura del suelo, disminuir la pérdida de humedad y proteger determinados cultivos frente al calor excesivo.
La sombra no beneficia por igual a todas las especies. Por eso, la selección del cultivo resulta fundamental. Algunas plantas toleran mejor una exposición solar limitada, mientras otras necesitan sistemas con mayor separación entre paneles o estructuras móviles que regulen el paso de la luz.
La relación entre agricultura y energía también funciona en sentido inverso. La vegetación libera humedad mediante la evapotranspiración y contribuye a enfriar el entorno donde se encuentran las placas. Este efecto puede favorecer el rendimiento de los paneles durante los periodos de temperaturas elevadas.
Los proyectos agrivoltaicos pueden incorporar cultivos muy diferentes. Entre los ejemplos aparecen fresas, espárragos, alfalfa, setas, trufas, lavanda, olivos, tomates, pimientos, lechugas y plantas destinadas a atraer polinizadores.
La viabilidad depende de las condiciones concretas de cada parcela. No existe un diseño único que pueda aplicarse de la misma manera en todos los territorios. Un cultivo bajo, una plantación de árboles frutales y un terreno destinado al pastoreo requieren estructuras diferentes.
Los sistemas elevados sitúan los paneles entre 2,5 y 5 metros del suelo y permiten el paso de trabajadores, animales y maquinaria agrícola. Los módulos bifaciales verticales se colocan en filas y aprovechan la radiación solar por ambas caras. También existen paneles móviles que siguen el recorrido del sol y pueden ajustar su posición para equilibrar las necesidades energéticas y agrícolas.
Otra modalidad aparece en los invernaderos solares, donde los paneles se incorporan al techo y generan electricidad para alimentar sistemas de calefacción, refrigeración o iluminación.
La ganadería también forma parte del modelo
La agrivoltaica no se limita a los cultivos. La ganadería ovina se ha convertido en una de las actividades más compatibles con las plantas solares, porque las ovejas controlan la vegetación sin necesidad de utilizar cortacéspedes o maquinaria pesada.
La planta de Volkswagen en Poznań, Polonia, incorporó cien ovejas en un parque formado por 31.000 paneles solares. Los animales pastan bajo las estructuras y mantienen controlado el crecimiento de la hierba.
Esta solución reduce el uso de vehículos dentro de la instalación, limita el consumo de combustible y disminuye el riesgo de dañar cables o equipos eléctricos. Las ovejas también aprovechan la sombra de los paneles y se adaptan con facilidad al entorno.
Los investigadores que estudian este proyecto han observado además efectos positivos sobre la biodiversidad, la vegetación y la presencia de insectos y otras especies.
Ventajas para el campo de la agrivoltaica
La principal ventaja de la agrivoltaica es que aumenta el aprovechamiento de la tierra. Una parcela puede continuar produciendo alimentos, pastos o materias primas agrícolas mientras genera electricidad renovable.
El modelo también puede reducir el consumo de agua, mejorar la humedad del suelo, disminuir la erosión y crear hábitats para abejas, mariposas y otros polinizadores.
Para los agricultores, la producción energética representa una fuente adicional de ingresos y puede reducir la dependencia exclusiva de las cosechas. Sin embargo, la inversión inicial suele ser más elevada que en una planta solar convencional y exige la participación coordinada de productores, agrónomos e ingenieros.
La agrivoltaica ofrece una alternativa práctica para ampliar la generación solar sin convertir necesariamente los terrenos agrícolas en espacios improductivos. Su éxito depende de una planificación que sitúe las necesidades del campo al mismo nivel que los objetivos energéticos.
