¿Cómo detectar una noticia falsa? El término noticia falsa o fake news es habitual hoy, porque la desinformación es una industria.

¿Cómo detectar una noticia falsa? El término noticia falsa o fake news es habitual hoy en día porque ya hay profesionales que se dedican a esta práctica.

¿Cómo detectar una noticia falsa?  Se lo preguntan políticos, periodistas, emprendedores y especialmente las redes sociales que son el mayor vehículo de difusión de la desinformación con fines políticos u económicos.

Donald Trump utiliza a diario el termino fake news, a menudo a su conveniencia.  Mientras, para los medios de comunicación no hay mayor temor en la actualidad que ser etiquetado como productor de “fake news”.

Las informaciones circulan tan aceleradamente en las redes sociales que tendemos a agarrarlas y retransmitirlas sin detenernos a comprobar su veracidad. En este contexto, la difusión de informaciones falsas e imprecisas que inducen a error a los lectores está en auge y se ha convertido en una amenaza cada vez mayor.

Podríamos pensar que se trata de un fenómeno novedoso, amplificado por las nuevas tecnologías que aceleran notablemente la socialización de contenidos, sobre todo en las redes sociales digitales; sin embargo, los procesos de desinformación tienen una larga historia.

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¿Qué es una noticia falsa? Y ¿cómo se detecta?

Es un contenido que puede parecernos verídico, pero que, en realidad, es falso. Este contenido puede venir de un medio de comunicación controlado por oscuros intereses o puede surgir “espontáneamente” y transmitirse de forma viral.

Las “fake news” tienen características comunes: es complicado establecer su origen, suelen estar acompañadas por comentarios de perfiles falsos, la información que colocan no es contrastable y siempre tienen una intencionalidad negativa.

A día de hoy las noticias falsas se distribuyen por diferentes motivos (económicos, ideológicos o de contenido político o relacionada con la ciberdelincuencia). Otras están marcadas por una gran subjetividad que lleva implícito que una misma realidad sea vista desde distintos ángulos y que una noticia falsa, que no tiene que ser falsa en su totalidad, represente una distorsión de los hechos o un punto de vista distinto.

¿Qué tipos de noticias falsas son difundidas?

Existen diferentes tipos de noticias falsas. Por ejemplo:

– Las que fabrican información falsa o distorsionada.

– La sátira que utiliza el humor o la exageración.

– Las parcializadas que transmiten información descontextualizada y opiniones distorsionadas como hechos.

– Las teorías conspirativas que difunden teorías sin base científica o histórica sobre conspiraciones.

– Creadoras de rumores que difunden rumores, chismes o informaciones no verificadas.

– La ciencia basura que difunde pseudociencia.

– Las generadoras de odio que fomentan la misoginia, el racismo, la homofobia y otras formas de discriminación.

– Las clickbait son titulares sensacionalistas, exagerados, muy orientados a las redes sociales y a los anuncios por clic.

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Consejos para reconocer una noticia falsa

Antes de creer en una noticia que te llegó por tu WhatsApp o Telegram, la encontraste en Facebook, Twitter, entró a tu buzón de correo, te sugiero que sigas estos pasos:

  • No te quedes solo en el titular. Lee la noticia completa
  • Revisa la fuente de información. ¿Provino de un medio prestigioso? ¿Tiene un autor específico? Si es así, pon el nombre en Google y revisa lo que aparezca de él o ella en el buscador. Si es una cadena de WhatsApp, siempre desconfía y no compartas ese contenido hasta que no estés seguro de que es (o puede ser) verídico.
  • Trata de encontrar contenidos similares. Para esto lo mejor es acudir nuevamente a Google y colocar el titular o el tema de la noticia. Si es real es muy probable que otros medios ya la tengan publicada. Así puedes contrastar.
  • Revisa los datos citados. Claro que no eres un experto en datos y fuentes y tal vez ni tengas tiempo para comprobar; pero, al menos, siempre desconfía. Si la noticia dice que “alguien dijo” algo, entonces ese “algo” debe aparecer en otro medio, como te comenté en el tercer consejo.
  • Revisa siempre la fecha de publicación. No pocas informaciones falsas se apropian de acontecimientos pasados, los sacan de contexto y los traen al presente.
  • Si recibiste una imagen impactante en tu WhatsApp, piénsalo dos veces antes de compartirla. Puedes hacer una “búsqueda inversa”. Esto consiste en comprobar si esa misma foto ha sido publicada anteriormente. Para ello, sube esa foto a Google Imágenes y de inmediato el buscador la comparará con otras que tenga guardadas en su inmensa base de datos. Si encuentra alguna igual, de inmediato te alerta. Esta técnica es muy utilizada, ya que recurrir a fotos de otros hechos (protestas, desastres naturales, etc.) y atribuirlos a un acontecimiento actual es una de las prácticas más comunes en las noticias falsas.
  • Los audios o vídeos cadena en WhatsApp cada vez son más comunes. El hecho de que estas redes estén cifradas impide que la propia plataforma pueda “bloquear” y eliminar un contenido falso. Entonces queda solo a decisión de los usuarios. Una sugerencia es que resumas las ideas centrales del audio o vídeo y recurras a los buscadores para indagar más.

¿Cómo enfrentar las noticias falsas?

Las principales plataformas de redes sociales, como Facebook y Twitter, han adoptado medidas para impedir la expansión de las noticias falsas. Los perfiles o páginas que sean denunciados por crear o compartir contenido falso son penalizados y pueden incluso desaparecer. Ahora Twitter les sugiere a sus usuarios leer detenidamente un contenido antes de retuitearlo. Además, esta red social vetó la publicación de anuncios políticos pagados, por considerarlos parcializados y potenciales difusores de contenido falso; mientras, Facebook sí continuó aceptando estos anuncios, porque constituyen una importante fuente de ingresos económicos.

No obstante, ninguna decisión tecnológica podrá impedir la proliferación de las noticias falsas. Son los ciudadanos los únicos que pueden detener su expansión. ¿Cómo hacerlo? Una de las iniciativas más interesantes es la creación de grupos de “fact-checking”. Estos son proyectos impulsados por la ciudadanía, en los que periodistas especializados investigan los hechos que son tendencia en las redes y establecen, después de un minucioso y documentado análisis, si son ciertos o no.

A día de hoy existen más de 200 proyectos de fact-checking en todo el mundo. En este sitio puedes acceder a un mapa con las direcciones de los más reconocidos.

Pero esta tampoco es la solución al enorme problema de las noticias falsas. En realidad, el único camino es formar una ciudadanía con capacidad crítica para entender la manera en que funcionan los medios de comunicación y el flujo de noticias. Esta tendencia se llama “media literacy” (alfabetización mediática) y busca, desde edades tempranas, dotar de competencias mediáticas a las personas. Es decir, enseñar en todos los niveles a los ciudadanos las características de las noticias. La idea es darles herramientas para que, por sí mismos, sean capaces de comprender cuándo un contenido tiene todas las condiciones para ser falso. Esta es la idea; pero concretarla no es nada fácil. Hay que tener en cuenta que las noticias falsas, a menudo, son producidas por los mismos gobiernos. Y cómo es resabido el ganador escribe la historia.

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Las noticias falsas o desinformación fueron una de las armas de los nazis

Las “fake news” forman parte de la historia de la humanidad. Desde la antigua Grecia, los gobiernos comprendieron el poder que tenía la información y la pertinencia de adaptarla a sus necesidades. Durante la Edad Media, las noticias se propagaban a través de sistemas de correos a caballo, juglares y vagabundos que recorrían grandes distancias. Las mentiras y calumnias justificaron asesinatos como el del duque de Orleans por el de Borgoña con una campaña epistolar o los de brujas y judíos, quemados por la Inquisición a partir de panfletos anticristianos falsificados para convencer al pueblo.

La desinformación se amplió tras la invención de la imprenta por Gütenberg a finales del siglo XV. La primera farsa periodística se atribuye al periódico New York Sun, que publicó en 1835 reportajes sobre un supuesto descubrimiento de vida en la Luna, con ilustraciones de criaturas semejantes a murciélagos, humanos y unicornios.

En la Primera Guerra Mundial, diarios británicos como The Times y The Daily Mail publicaron artículos donde decían que los alemanes utilizaban los cuerpos de sus soldados para extraer grasas y producir carne de cerdo.

La desinformación y la propaganda jugaron un rol clave en el auge del nazismo en Alemania. En 1933 se creó el Ministerio para la Ilustración Pública y Propaganda, a cargo de Joseph Goebbels. Las noticias falsas de los nazis fueron esenciales para motivar a quienes implementaron el asesinato en masa de los judíos europeos y de otras víctimas del régimen nazi, tanto así que tuvieron un enorme apoyo popular.

Al concluir la Segunda Guerra Mundial y como parte de la Guerra Fría, la desinformación fue un elemento clave en la lucha de Estados Unidos contra la Unión Soviética. En el siglo XXI, las noticias falsas continuaron desarrollándose. Por ejemplo, la Administración de George W. Bush se apoyó en los medios para difundir las mentiras sobre la supuesta existencia de armas de destrucción masiva en la Iraq de Saddam Hussein. Luego se demostró que todo era mentira y el Consejo editorial de diarios prestigiosos, como The New York Times, incluso pidió disculpas a sus lectores por sus errores; pero ya la guerra había comenzado y terminado.

El auge de las tecnologías de la información y la comunicación ha dado un impulso a las noticias falsas. Hoy cualquier persona puede producir contenido y socializarlo por todas partes. Contradictoriamente, vivimos en un mundo donde tantos volúmenes de información traen como consecuencia sociedades cada vez más desinformadas.