El estallido del conflicto entre Israel y Palestina ha tenido una consecuencia inesperada que ahora amenaza con agravar la maltrecha economía global: el cierre de la crucial ruta comercial del Mar Rojo. Los ataques de los rebeldes hutíes de Yemen a buques que transitan la zona han bloqueado esta conexión vital entre Asia y Europa a través del Canal de Suez.

Una ruta marítima fundamental, cerrada

El Mar Rojo constituye una arteria logística imprescindible en el comercio mundial, por donde transita aproximadamente el 12% del transporte marítimo global. Su cierre obliga a las navieras a circunnavegar toda África para acceder desde Asia al Mediterráneo y luego a Europa, añadiendo hasta tres semanas de trayecto.

Esto provoca importantes retrasos en las entregas de todo tipo de productos, desde materias primas hasta manufacturas. Sectores como la madera, el caucho o la electrónica se verán especialmente afectados.

Sobrecostos y alza de tarifas de flete

Al tener que desviar sus rutas por la ruta africana, las navieras enfrentan un aumento tanto en la distancia recorrida como en el consumo de combustible. Ello se ha traducido en un incremento de hasta el 300% en el precio de los fletes marítimos en la ruta Asia-Europa, que antes de la crisis costaba USD 1.500 y ahora supera los USD 4.500 por contenedor.

Además, la menor rotación de las flotas mercantiles provoca una caída en la oferta de transporte. Ante estos sobrecostos, las navieras han comenzado a aplicar recargos adicionales de unos USD 2.000 por contenedor, que irán directo al bolsillo de los importadores y exportadores.

Puertos españoles, nueva entrada al Mediterráneo

Un efecto colateral del cierre del Canal de Suez podría favorecer a puertos españoles como Valencia o Algeciras, que ahora se perfilan como nueva entrada de las mercancías al Mediterráneo, en sustitución de lugares como El Pireo griego. Los buques procedentes de Asia están recalando primero en la Península Ibérica antes de distribuir su carga al resto de Europa.

Inflación y alzas de precios se avecinan

Aunque los consumidores finales aún no perciben el encarecimiento en los precios, los analistas advierten que estos sobrecostos terminarán trasladándose inevitablemente a los productos que llegan desde Asia. Esto provocaría nuevas presiones inflacionarias y alzas de precios justo cuando Europa empezaba a controlar este flagelo.

De hecho, el elevado poder de las navieras para restringir capacidad y traspasar cualquier costo adicional anticipa este escenario de tensión en los precios para los próximos meses.

Yemen estrangula a una Europa dependiente del comercio asiático

La decisión de los hutíes de cortar esta ruta comercial clave en solidaridad con Palestina está asestando un duro impacto a las economías europeas, altamente dependientes del comercio con Asia a través del Mar Rojo y el Canal de Suez.

Esta situación ha llevado a potencias como Francia, Alemania y Reino Unido a comenzar a pedir un alto el fuego entre israelíes y palestinos, a diferencia de la postura de Estados Unidos que se ha negado a hacer este llamado.

Suspensión de rutas genera incertidumbre

Los ataques hutíes y el riesgo en la zona han motivado la suspensión de rutas comerciales por parte de navieras europeas como la danesa Maersk, además de las alemanas Hapag-Lloyd y MSC y la francesa CMA CGM.

Esta interrupción del transporte amenaza con agravar el complejo panorama económico de una Europa que ya acusaba el impacto de la guerra en Ucrania y la pérdida del suministro energético de Rusia. Aún se desconoce cuánto se extenderá esta situación que mantiene en vilo al comercio mundial.