Si una persona se siente incómoda utilizando una mascarilla y mantiene la distancia social de otras, ¿puede ser obligada a usar mascarilla?

Si no deseo llevar mascarilla ¿cuál derecho prevalece? ¿Qué efectos secundarios tiene este aditamento que se ha convertido en parte de nuestras vidas, en tiempos de coronavirus?

La pandemia de la COVID-19 no parece tener final. Más de 25 millones de personas se han contagiado de este virus que hará que el mundo afronte su mayor recesión económica en casi un siglo. La mayoría de los gobiernos y la Organización Mundial de la Salud (OMS) han hecho énfasis en que una de las principales medidas para evitar la expansión de una enfermedad fácilmente transmisible es utilizar mascarillas.

En la tos, la exhalación del aire y el estornudo viajan micro partículas que contienen el virus, de acuerdo con varios estudios, entre ellos uno publicado recientemente en la revista especializada medRxiv. Al entrar en contacto con los ojos, nariz, boca de otra persona, de inmediato esta queda contagiada.

El período de incubación puede tardar hasta cinco días y es posible que la persona nunca desarrolle síntomas. Estos son los tan temidos “asintomáticos”, que parecen estar totalmente sanos, sin embargo, sí transmiten el virus.

Para evitar estos contagios es que se recomienda emplear la mascarilla en sitios públicos y cuando estés en lugares en los que sea difícil mantener el distanciamiento social (al menos seis pies de distancia entre una persona y otra). En estas situaciones, la mascarilla actúa como una barrera; sin embargo, no todos están convencidos de la utilidad de cualquier tipo de mascarilla, mientras otros muestran preocupación por los efectos nocivos para la salud por el uso constante de este aditamento.

Efectos secundarios de las mascarillas

Las mascarillas tienen peligrosos efectos secundarios. Las autoridades sanitarias piden que estas no sean utilizadas en niños menores de dos años, ni tampoco por aquellos que tengan dificultades para respirar o estén incapacitadas para quitárselas sin ayuda.

Además, en algunas personas utilizar la mascarilla puede exacerbar un problema físico o mental ya existente. Por ejemplo, las personas sordas que recurren a la lectura de labios para comunicarse afrontan una seria complicación, porque casi nadie emplea mascarillas transparentes. Para los que practican deporte de alta intensidad y sudan mucho, las mascarillas también dificultan enormemente la respiración.

Uno de los mayores temores de las personas al emplear las mascarillas es caer bajo los efectos de la hipoxia. Esta es una condición en la que, por diferentes razones, los tejidos del organismo no obtienen el oxígeno que necesitan. De acuerdo con varios expertos, si se utilizan las mascarillas correctas no existe el peligro de hipoxia.

Podría existir alguna molestia en personas con problemas respiratorios previos, que utilicen mascarillas como la del tipo N95 por tiempos prolongados, debido al sellado que caracteriza a este medio de protección o también pudieran surgir complicaciones con mascarillas hechas en casa, a partir de plásticos o con telas gruesas que pudieran obstruir el aire.

Las mascarillas tienen varios efectos secundarios

De acuerdo con Julián Conejo-Mir, director de la Unidad de Gestión Clínica de Dermatología del Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla, las mascarillas tienen poderosos efectos secundarios, especialmente en la etapa de mayor calor, ya que su uso sobre la piel produce oclusión y retención de vapor de agua. Conejo-Mir lo compara con el efecto que produce el pañal de un bebé en la parte genital.

En ocasiones las mascarillas llegan a producir heridas por la presión que ejercen sobre la piel o incluso dejar marcas que suelen quedar pigmentadas por semanas. Esto les ha sucedido a no pocos profesionales de la salud que trabajan con casos de pacientes con coronavirus.

 Los elásticos de las mascarillas, sobre todo en esta etapa de calor, si quedan muy apretados pueden producir erosiones y llevar a la pérdida de la piel detrás de la oreja. En el caso de los hombres con barba estos sufren de irritación de la piel en la zona que ocupa la mascarilla.

Tipos de mascarilla

Existen dos tipos de mascarillas: las quirúrgicas y las de protección individual. En el primer caso tienen una alta capacidad de filtración y son muy efectivas en la protección contra la COVID-19, como lo demostró la investigación publicada en la revista Nature Medicine. Entre las más conocidas están las N95 que ofrece un filtrado del 95% de aquellas partículas que tengan un diámetro medio de apenas 0,3 micrómetros, mientras, las N99 y N100 son todavía más eficientes.

Estas mascarillas quirúrgicas son de uso único, ya que el material con el que son confeccionadas no puede desinfectarse sin que la mascarilla pierda su ajuste al rostro. Por tanto, son desechables y su utilización impacta negativamente al medio ambiente, como lo demostró un estudio de la Universidad Central de Londres.

Muchas de las mascarillas de protección individual también son desechables; pero otras fueron diseñadas para su reutilización, ya que cuentan con diferentes capas y un filtro recogedor de partículas. Los fabricantes de estas mascarillas aseguran que son muy efectivas contra la COVID-19, siempre y cuando se cambien los filtros de aire.

Por último tenemos a otras mascarillas de protección individual, hechas en casa, por lo general de tela. Estas no son tan efectivas en la protección contra la COVID-19 como los otros dos tipos que analizamos, pero tienen la ventaja de que son muy reutilizables y gratis en muchas ocasiones. El peligro radica en que los poros del tejido de estas mascarillas son mayores que los 0,3 micrómetros y, por tanto, no son capaces de detener el paso de las gotas que contengan el coronavirus.

¿Pueden obligarte a utilizar la mascarilla?

Varios gobiernos han exigido a sus ciudadanos sanos utilizar la mascarilla, en todo momento. ¿Esto es legal?

El abogado especializado Luis Miguel Ortega acudió al Tribunal Supremo español porque consideró que la Orden de Sanidad, que lo obligaba a llevar siempre la mascarilla, vulneraba su derecho a la integridad física y moral, su derecho al honor y a la libertad de expresión, todos recogidos en la Constitución española. Además, para Ortega, las medidas implantadas por el Gobierno que lidera Pedro Sánchez carecían de respaldo científico y solo ocasionaban más “estrés social”.

Ortega se tomó a sí mismo ejemplo y alegó que la mascarilla le impedía respirar fácilmente y esto lo dejaba ante dos opciones: o soportaba el daño que le causaba dicha mascarilla o tenía que abstenerse de comprar, viajar, reunirse en grupos y participar en reuniones familiares.

Acudir a los Tribunales

El Tribunal Supremo rechazó suspender la medida del Gobierno sobre la mascarilla; pero, de cualquier forma, la protesta del abogado Ortega sentó un precedente, ya que muchos están de acuerdo con lo planteado por este profesional. El debate sobre la legalidad del uso obligatorio de la mascarilla por parte de la ciudadanía continuará y la batalla llegará a los tribunales, porque cada vez se alzan más voces en contra de una medida impopular, irracional, extendida en el tiempo y que viola derechos individuales.

El abogado internacionalista, Giovanni Caporaso Gottlieb, Secretario General de las UUN, ha declarado a YO REPORTERO: “Muchos gobiernos, con la excusa de proteger a la población, están pisoteando derechos humanos fundamentales como la libre circulación y libertad de movimiento. Implementan medidas de control como aplicaciones obligatorias (tienen la misma función de los brazaletes que se ponen a los presos), vacunas obligatorias, mascarillas obligatorias, etc.

Han militarizado las calles con decretos que no son leyes regularmente aprobadas por los parlamentos. Por suerte no todos son ovejas y en muchos países la gente está manifestando en las calles. ¡Esto es muy peligroso para los derechos humanos!”.