Venezuela y Colombia enfrentan dos de las emergencias sísmicas más graves registradas recientemente en el norte de América del Sur. En Venezuela, el balance oficial atribuido al doble terremoto del 24 de junio asciende a 6.301 fallecidos, mientras Colombia continúa actualizando las cifras tras el sismo de magnitud 7,4 que golpeó el país este 10 de agosto.

La dimensión de la tragedia venezolana supera ampliamente la registrada hasta ahora en Colombia. Además de los fallecidos, 73.356 personas fueron atendidas en hospitales y otras 6.462 tuvieron que ser rescatadas, según los datos incluidos en el último balance disponible.

Las autoridades también han evaluado 53.314 viviendas en las zonas afectadas. De ellas, 31.336 fueron certificadas como habitables. Como parte de la respuesta a los damnificados, se habían entregado 287 viviendas.

En Colombia, las cifras todavía se encontraban en evolución. Los diferentes reportes recogidos muestran balances que fueron aumentando desde más de 100 fallecidos hasta superar los 160 a medida que avanzaban las labores de búsqueda y rescate.

Cali y el Eje Cafetero, entre las zonas más golpeadas por terremotos

El terremoto colombiano tuvo una magnitud de 7,4 y su epicentro fue localizado en San José del Palmar, en el departamento del Chocó. El movimiento se sintió en Bogotá, Cali, Medellín, Manizales, Pereira, Armenia y Popayán, además de alcanzar Ecuador y Panamá.

Cali aparece entre las ciudades con mayores daños humanos y materiales. Un reporte situó allí el número de fallecidos en 35, con unos 700 heridos y 188 desaparecidos. También se estimaron alrededor de 5.000 viviendas averiadas o colapsadas, tres hospitales completamente afectados, otros 18 con daños y 39 centros educativos comprometidos.

Las ciudades del Eje Cafetero también registraron afectaciones importantes. Manizales y Pereira reportaron derrumbes y daños en infraestructuras, mientras el aeropuerto internacional Matecaña estuvo entre las instalaciones afectadas.

La prioridad de las autoridades colombianas ha sido localizar a las personas que puedan permanecer bajo los escombros. En Cali se decretó además toque de queda y militarización para facilitar el trabajo de los equipos de emergencia y evitar saqueos.

Aunque los terremotos de Venezuela y Colombia se produjeron con pocas semanas de diferencia, especialistas descartan que exista una relación directa entre ellos.

La explicación es que ambos países se encuentran en zonas con actividad sísmica conocida. Los terremotos se producen después de largos períodos durante los cuales se acumula energía en determinadas estructuras geológicas. Cuando esa energía es liberada, ocurre el movimiento.

Ese proceso puede tardar décadas o incluso siglos. Por eso una región puede pasar muchos años sin grandes terremotos y, aun así, mantener un riesgo elevado.

Entre los dos eventos recientes existe además una diferencia importante. Los terremotos venezolanos fueron descritos como superficiales, una condición que favorece la aparición de réplicas durante el reajuste de la zona donde ocurrió la ruptura.

El sismo colombiano, en cambio, se produjo aproximadamente a 100 kilómetros de profundidad. Esa profundidad reduce las posibilidades de que se produzca una secuencia de réplicas semejante a la observada en Venezuela.

Estados Unidos anuncia ayuda para Colombia

La dimensión de los daños llevó a Estados Unidos a anunciar un paquete de 15,5 millones de dólares para Colombia.

Los fondos serán destinados a refugios de emergencia, alimentos, protección para las personas afectadas y evaluaciones de los daños provocados por el terremoto. Washington comunicó además su disposición a continuar apoyando al país mientras las autoridades determinan las necesidades sobre el terreno.

El apoyo internacional puede adquirir mayor importancia si las operaciones de búsqueda y atención a los damnificados se prolongan. Expertos consideran conveniente aceptar asistencia externa, incluso si las capacidades nacionales colombianas resultan suficientes durante las primeras etapas de la emergencia.

Colombia cuenta con estructuras de protección civil y realiza simulacros sísmicos, pero no dispone de un sistema de alerta temprana comparable con el de México. Para un terremoto tan profundo como el ocurrido este lunes, sin embargo, el margen de anticipación habría sido reducido.

Los terremotos de Venezuela y Colombia vuelven así a exponer el riesgo sísmico permanente de una parte de América Latina. Mientras Venezuela intenta avanzar desde la emergencia hacia la recuperación, Colombia continúa buscando desaparecidos, evaluando daños y recibiendo asistencia internacional después de uno de los movimientos telúricos más fuertes registrados en el país en los últimos años.