La reciente apertura de la tienda de bots GPT Store ha traído consigo una nueva tendencia: la creación de «novias virtuales» en ChatGPT, basadas en inteligencia artificial. Pese a que OpenAI prohibió inicialmente la publicación de bots dedicados al compañerismo romántico, varios desarrolladores lograron colar en la tienda chatbots que simulan ser parejas virtuales. Este es un gran negocio que puede generar millones de dólares al año. A día de hoy, las novias virtuales en ChatGPT están dentro de las más buscadas y descargadas en esa tienda virtual.

Al realizar búsquedas con las palabras «novia» o «girlfriend» en GPT Store, rápidamente aparecen resultados como «Korean Girlfriend», «Virtual Sweetheart», «Tu novia de IA, Tsu» y «Tu novia Scarlett». Estos bots de novia virtual están programados con el objetivo de incentivar la conversación e interacción mediante diversas preguntas. Con esto buscan conectar emocionalmente con el usuario, como por ejemplo indagando sobre sus gustos o la «chica ideal» que imagina. Sin embargo, es importante destacar que poder interactuar con estas inteligencias artificiales requiere tener una suscripción activa al plan ChatGPT Plus de pago.

El negocio en expansión de las tiendas de aplicaciones

Las tiendas de aplicaciones son un gran negocio. Aunque OpenAI haya inicialmente colocado algunas cláusulas para impedir este tipo de aplicaciones, su gran demanda hace que las limitaciones desaparezcan. La GPT Store funciona como cualquier otra tienda de aplicaciones. Los desarrolladores colocan allí sus propios modelos GPT modificados y cobran por su descarga y uso. Mientras,  la tienda se queda con un porcentaje de esa venta.

Por ejemplo, la Apple Store de Apple tuvo ingresos por más de 70.000 millones de dólares, en 2022. Esta cifra fue superior a la generada por Airbnb, Shopify y Spotify, en el mismo año, de manera combinada.

El hecho de que los usuarios de la GPT Store acudan a las «novias virtuales» no es extraño. En realidad, es mucho más barato que otras aplicaciones que existen y que han convertido el hecho de encontrar una media naranja en un gran negocio. No es un secreto que no pocas de estas aplicaciones utilizan personas de ambos sexos para responder a los usuarios, por lo que sucede que, cuando utilizas estas aplicaciones puedes estar pensando que chateas con una sensual chica rubia de ojos azules; pero, en realidad, es un moreno, con barba. Mientras que, con los bots de ChatGPT  sabes, con certeza, que te responde un robot. No hay engaños.

Implicaciones éticas y sociales

El surgimiento de las novias virtuales en ChatGPT ha despertado diversos cuestionamientos éticos. Por un lado, se teme la posible explotación de la soledad humana por medio de estas IA. Por otro, su potencial para reforzar creencias problemáticas sobre las relaciones interpersonales preocupa a especialistas.

Si bien podrían ayudar a personas solitarias a socializar, no constituyen interacciones reales. Además, datos revelan la enorme popularidad de apps de amigos y parejas virtuales en Estados Unidos. Regular esta tendencia se torna complejo dada la insistencia de los usuarios en crear vínculos con IA.

Cambios en políticas de uso de la tecnología

Paralelamente al fenómeno de las novias virtuales, OpenAI ha flexibilizado sus políticas sobre los usos de su tecnología. La última versión ya no prohíbe el empleo de sus sistemas con fines bélicos o militares. Desde OpenAI entienden que es un filón comercial muy grande que no quieren dejar pasar.

También se eliminó la restricción en infraestructura crítica de sectores como energía y transporte. La compañía argumenta que buscaba establecer principios universales aplicables a todo contexto. No obstante, esta decisión está suscitando debates sobre las implicancias éticas de utilizar IA en ámbitos militares y de infraestructura estratégica.

Más allá de las novias virtuales en ChatGPT, una discusión necesaria

La irrupción de las polémicas «novias virtuales» en ChatGPT y los controvertidos cambios en las políticas de OpenAI en paralelo están colocando importantes desafíos éticos, sociales y emocionales sobre la mesa del debate público. Resulta clave que como sociedad nos hagamos preguntas sobre cuál debería ser el rol y los límites éticos de la inteligencia artificial cuando se aplica a ámbitos sensibles como las relaciones humanas o la defensa militar. Las respuestas que logremos construir de forma colectiva serán determinantes para guiar un desarrollo de la IA que potencie el bien común.