La pandemia del coronavirus ha derrumbado a muchas industrias, pero otras han aprovechado el filón para hacer más y nuevos negocios.

La pandemia del coronavirus se ha convertido en un gran negocio para no pocos en el mundo. Empresas de delivery, Netflix, así como grandes y pequeños laboratorios, grupos hospitalarios y clínicas privadas han visto aumentar notablemente sus volúmenes de negocios.

En Panamá, por ejemplo, reabrieron las fronteras y esto inició un nuevo negocio. Allí solicitan pruebas PCR para prácticamente cualquier cosa, pero dichas pruebas no son precisamente baratas. En un grupo en Facebook pueden verse mensajes en los que las personas invitan a otras a hacerse la prueba PCR, por un precio menor.

“Encontramos un laboratorio donde nos dejan la prueba en 50 dólares si conseguimos a 100 personas. Solo deben entrar y colocar nombre y apellidos y pasaporte”, dice la publicación de una usuaria de esa red social.

El negocio de la pandemia: mascarillas, tampones y PCR

Las empresas en España han acudido en su gran mayoría a laboratorios privados para realizar PCR a sus empleados. Esto también lo han hecho personas particulares, aunque existe una orden ministerial que declara que ninguna clínica podía realizar pruebas sin prescripción facultativa. En la práctica no ha existido tal control y, al inicio de la pandemia, un hospital privado llegó a cobrar hasta 800 euros por una prueba. Esa cifra ha descendido hasta 150 euros, pero sigue siendo alta.

Mientras, en Venezuela, la expansión del coronavirus, la falta de medicamentos y la hiperinflación se han combinado para que un medicamento como el Remdesivir cueste en el mercado negro entre 300 y 1000 dólares. Este antiviral, producido por un laboratorio estadounidense, ha demostrado ser muy efectivo en el tratamiento a los pacientes graves, porque ralentiza la reproducción del Sars-Cov-2. Ante la incapacidad del gobierno de Nicolás Maduro de obtener este y otros medicamentos, los venezolanos tienen que acudir al mercado informal, donde pagan, como ya vimos, precios astronómicos por solo una ampolla del Remdesivir.

No solo las clínicas y hospitales han sacado provecho a la pandemia. Los negocios de delivery han tenido alzas impresionantes en sus volúmenes de venta y en el valor de sus acciones. El ejemplo más claro es el de Amazon. La compañía de Jeff Bezos logró ingresos récords y sus acciones se dispararon en la bolsa. Además, cada segundo los clientes llegaron a gastar 11 000 dólares en compras en Amazon.

Netflix se ha aprovechado del #quedateencasa

En tiempos donde se ha pedido a la población que se mantenga en casa ha crecido el uso de contenido de entretenimiento. Este ha sido un escenario perfecto para el crecimiento de Netflix. Durante el período de confinamiento, en Italia hubo un aumento del 57% en las nuevas instalaciones de la aplicación. Netflix reconoció que, solo hasta abril, incorporó 16 millones de nuevos clientes.

Otra empresa de streaming que se ha beneficiado de la pandemia es Disney. Su plataforma de contenido Disney+, con menos de un año de existencia, ya cuenta con 55 millones de suscriptores, una cifra que Netflix tardó cinco años en conseguir.

Un negocio que también floreció durante la pandemia fue el de la industria de juguetes sexuales. En 2019 esta industria vendió 27 mil millones de dólares, pero esa cifra podría aumentar hasta en un 20% este año. Con las trabajadoras profesionales impedidas de realizar sus actividades habituales, las personas han recurrido a dispositivos sexuales de alta tecnología para liberar tensiones.