Las redes sociales se han convertido en uno de los principales mecanismos de espionaje a día de hoy. ¿Cómo convivir con ellas, sabiendo que todo lo que hacemos puede ser vigilado?

Las redes sociales nos espían, pero forman parte de nuestra vida cotidiana. Si fuera un país, Facebook sería el más “poblado” del mundo, con sus más de dos mil millones de usuarios. Las utilizamos para entretenernos, trabajar, comunicarnos con amigos y no tan amigos. De una manera ingenua subimos a los servidores de estas plataformas miles de nuestras fotos, compartimos cómo nos sentimos, qué nos gusta y pensamos que esa información está segura detrás de las políticas de privacidad de las redes. Pero no lo está. Cada vez existen más evidencias de que absolutamente todas las redes sociales nos espían; pero, ¿podemos vivir sin ellas a día de hoy?

¿Alguna vez te has preguntado por qué razón Facebook, YouTube, Instagram, WhatsApp valen tanto millones de dólares en la bolsa si su acceso es gratuito? ¿Qué venden? Sencillo: comercializan con toda la información que voluntariamente nosotros subimos en esas plataformas. ¿A quién lo venden? Al mejor postor, en este caso a las empresas que quieren llegar con su mensaje publicitario o propagandístico a un público específico.

Donald Trump lo sabe muy bien, porque en 2016 su campaña contrató los servicios de Cambridge Analytica, una empresa que había obtenido el acceso a más de 50 millones de cuentas de Facebook de estadounidenses. Entonces, las mentes detrás de la campaña que llevó a la Casa Blanca al magnate inmobiliario pagaron para llegar con su mensaje electoral a esas personas que Cambridge Analytica identificó como votantes indecisos.

Cómo nos espía Facebook

El escándalo de Cambridge Analytics dejó muy mal parado a Facebook. Este no fue el primero ni seguro será el último escándalo de violación de privacidad de la empresa de Mark Zuckenberg. ¿No te llama la atención cómo Facebook propone anuncios publicitarios que se acercan a tus gustos? Si salió el último disco de los grupos musicales que tú mismo identificaste que te gustaban, pues te aparece el enlace para que lo compres. Así sucede con ropa, zapatos, vídeojuegos, etc. Tal parece que esa red social “comprende” tus gustos y te facilita acceder a nuevos productos y servicios. El problema es que no sabemos qué más hace con nuestra información, con quién la comparte.

La venta de nuestra información a las empresas para publicidad es la principal fuente de ingresos de Facebook. Esa red social les ofrece a los publicistas una audiencia totalmente segmentada y por eso cobra y no poco.

Facebook es propietario de la mayor red social del mundo, del servicio de mensajería más extendido en el planeta, WhatsApp, por el que pagó más de ¡20 mil millones de dólares! y de la red social donde termina cada fotografía que tomamos (o casi todas), Instagram. Por tanto, no es arriesgado afirmar que Facebook y su red de empresas realmente forma parte inseparable de nuestra vida. Y esto es muy peligroso.

Las cookies malditas

Inténtalo: da clic sobre un anuncio publicitario de una lavadora, por ejemplo. Después comprueba cómo, en cada sitio que visites, que utilice el sistema de publicidad de Google Ads, la imagen de la lavadora te aparecerá todo el tiempo. ¿Cómo saben que di clic en ese anuncio? La respuesta está en las cookies. Este es un pequeño archivo informático que se almacena en nuestro dispositivo (cualquier que sea) y se encarga de guardar los sitios visitados, a qué dimos clic.

El rol de las cookies es decirle a las empresas y marcas cómo nos compartamos, para que ellas puedan mostrarnos anuncios publicitarios según nuestros intereses. Antes las cookies funcionaban sin control, ahora, por ejemplo, la Unión Europea ha obligado a todos los sitios web que recopilan cookies a declararlo. Ese es el mensaje que vemos, en la parte inferior del sitio, cuando entramos por primera vez. Damos “aceptar” de manera inmediata, pero deberíamos saber que, a partir de ese momento, alguien más tiene más información sobre nosotros que nosotros mismos.

Las redes sociales nos espían, pero también son espiadas: la estafa en Twitter

Twitter es otra de las redes sociales que se ha visto involucrada en varias polémicas. Un reciente ataque de hackers tomó control sobre cuentas de personalidades como Joe Biden, Barack Obama y Elon Musk. Los piratas publicaron mensajes en el que promovían el uso del Bitcoin y pedían una donación en esta criptomoneda. Antes de que Twitter pudiera detener el ataque los piratas recaudaron más de 100 000 dólares, procedentes de más de 300 usuarios.

Las redes sociales nos espían y el espionaje y la censura van de la mano. Twitter es una empresa estadounidense que se dice defensora de la libertad de expresión. Sin embargo, censura aquellas cuentas con un pensamiento diferente al de Washington. No es casualidad que haya eliminado de las búsquedas de contenido a diferentes medios de comunicación como RIA Novotni, Sputnik y Russia Today, al considerarlos “medios afiliados a Rusia”. No obstante, no coloca la etiqueta de “medio afiliado” a otras empresas mediáticas respaldadas con dinero gubernamental como La Voz de las Américas (VOA) o Radio Francia Internacional (RFI).

TikTok, ¿una aplicación espía del gobierno chino?

TikTok ha sido una de las redes sociales de mayor crecimiento en los últimos años. Su empresa matriz, ByteDance, asegura tener hasta 500 millones de usuarios activos mensuales en todo el mundo. Los adolescentes y preadolescentes de la Generación Z adoran esta aplicación para crear vídeos cortos.

A pesar de su auge, TikTok ha afrontado múltiples problemas de ciberseguridad. En abril de 2019, la aplicación desapareció de las tiendas de Apple y Google en la India, porque las autoridades indias consideraron que fomentaba la pornografía. Luego, en noviembre, Estados Unidos comenzó una investigación de seguridad nacional contra TikTok por la manera en que gestionaban los datos personales de los usuarios y también por censurar contenidos.

Según la Administración Trump, Beijing pudiera forzar a TikTok a entregar datos de usuarios, lo cual comprometería la seguridad y privacidad de los estadounidenses. En agosto, Trump firmó dos órdenes ejecutivas, una que prohibió la aplicación en Estados Unidos y otra que obligó a la venta de la parte estadounidense de TikTok. El primero significa que los estadounidenses podrán continuar utilizando TikTok si ya la tienen instalada en el teléfono, pero como desaparecerá de todas las tiendas de aplicaciones en ese país, como Apple Store y Google Play, entonces les será imposible actualizarla e incluirle parches de seguridad.

El peligro del espionaje ha llevado EE.UU. y China a una guerra comercial

Mientras, con el segundo decreto, Washington buscaba que una empresa estadounidense se hiciera con el control total de la aplicación. Oracle anunció sus intenciones de compra y esas negociaciones fueron aprobadas por la Casa Blanca, aunque Trump ha asegurado que si Oracle no adquiere el dominio completo sobre la aplicación vetará el acuerdo. Beijing probablemente no apruebe ese acuerdo entre ByteDance y Oracle, Walmart, porque “pondría en peligro la seguridad, los intereses y la dignidad nacionales de China”.

TikTok ha negado en todo momento que entregue información al gobierno chino y la compañía dijo sentirse decepcionada por las acciones de Trump. “Nuestra comunidad de 100 millones de usuarios de Estados Unidos adora TikTok porque es un hogar para el entretenimiento, la autoexpresión y la conexión. Estamos comprometidos a proteger su privacidad y seguridad mientras continuamos trabajando para brindar alegría a familias y carreras significativas para quienes crean en nuestra plataforma”, aseveró la compañía en un comunicado.

Esta empresa ha aclarado, en varios momentos, que los datos de los usuarios estadounidenses no están almacenados en China, sino en servidores en otros países, lejos del alcance de Beijing.

Las redes sociales nos espían y ¿que decir de los asistentes virtuales?

Con solo decir Ok Google, un teléfono inteligente con el sistema Android de inmediato activa su asistente virtual. Supuestamente solo a partir de ese momento es que está a disposición del usuario; pero para reaccionar ante la frase el asistente virtual (y a través de él todo Google) tenía que estar escuchando desde antes, mediante el micrófono del móvil.

En julio de 2019 supimos que Google realmente escuchaba lo que hablaban sus usuarios, aunque según la empresa era solo el 0,2% de las conversaciones. Estas eran escuchadas por “expertos en lenguaje”, para así mejorar el funcionamiento del asistente virtual. “Expertos en lenguaje” es, sin dudas, una curiosa forma de llamar a los espías.

A día de hoy, diferentes aplicaciones móviles aprovechan las vulnerabilidades de los sistemas operativos para espiar a los usuarios. Por ejemplo, el spyware Pegasus, diseñado para dispositivos iOS, infectó nada menos que al iPhone de Jeff Bezos, el hombre más rico del mundo, dueño de Amazon.

Para evitar ser espiado hay una serie de acciones que puedes seguir. Entre ellas está revisar todas tus aplicaciones, comprobar los permisos de cámara y micrófono que le das a cada una e instalar un antivirus.

Las redes sociales definitivamente nos espían; pero parece difícil desprenderse del todo de ellas. Entonces, ¿qué hacer? Convivir, aunque sabiendo que todo lo que hagamos será vigilado o salir de ellas.